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Rebelo de Sousa apela a cicatrizar las heridas de la crisis y promete diálogo

Antonio Torres del Cerro

Lisboa, 9 mar (EFE).- Marcelo Rebelo de Sousa inició hoy su mandato como presidente de Portugal con un llamamiento a «cicatrizar las heridas» de tantos años de crisis y con mensajes a favor de la búsqueda de consensos y en contra de la corrupción.

La ceremonia de investidura del conservador Rebelo de Sousa, decimonoveno jefe de Estado luso, fue, por expreso deseo suyo, mucho menos fastuosa que la de su antecesor, su correligionario Aníbal Cavaco Silva, y contó apenas con cuatro autoridades extranjeras, entre ellas el rey de España, Felipe VI.

Fue también diferente porque el nuevo presidente, de 67 años, rompió varios protocolos como cuando decidió desplazarse a pie al Parlamento.

Su discurso fue transversal, con guiños a la izquierda gobernante en sus referencias al combate a la desigualdad y la pobreza, y a la derecha opositora, en su llamamiento al respeto de las metas de déficit de la zona euro.

«Es necesario salir del clima de crisis e ir más lejos en la calidad de la educación, salud, justicia y del propio sistema político», dijo Rebelo de Sousa, antiguo líder del centro-derechista Partido Social Demócrata (PSD) y famoso entre los portugueses por haber sido tertuliano televisivo en horario de máxima audiencia.

«Tenemos que cicatrizar heridas» de tantos años de sacrificio, indicó, en alusión al duro trienio (2011-2014) durante el que Portugal tuvo que recortar el gasto social debido a las draconianas condiciones del rescate financiero al país.

Rebelo de Sousa, cuyo discurso en el Parlamento fue aplaudido por todos menos por la treintena de diputados de la izquierda radical, intentó dar una imagen de cercanía y consenso, en contraposición a la percepción sobre su antecesor.

Por eso en su intervención ahondó en que será el presidente de todos los portugueses y no estará «a favor ni en contra de nadie».

El carismático mandatario también abogó por combatir la corrupción y por volcar la aún renqueante economía portuguesa a las actividades relacionadas con el mar (el país tiene la vigésima zona marítima de explotación económica exclusiva mayor del mundo).

Para fortalecer la autoestima del país y unir a sus compatriotas recurrió a citas de uno de los mayores poetas portugueses, Miguel Torga, cuando afirmó que «lo difícil para cada portugués no es ser, es comprenderse».

Y consiguió su objetivo, según el primer ministro luso, el socialista António Costa, quien comentó que en el discurso del nuevo jefe del Estado pueden reconocerse «todos los portugueses».

La oposición de centro-derecha, con el exprimer ministro Pedro Passos Coelho a la cabeza, también celebró sus palabras, aunque le auguró un mandato que «no será sencillo».

El rey Felipe VI de España, -uno de los testigos de honor de su investidura y de su primera entrada en el Palacio presidencial de Belém en calidad de presidente-, se mostró muy cercano y afectuoso con el nuevo mandatario.

El monarca tuvo ocasión de felicitarle y desearle lo mejor en el encuentro que ambos mantuvieron en la residencia presidencial, tras el almuerzo de gala en el que también participaron los demás invitados extranjeros: el presidente mozambiqueño, Filipe Nyusi; el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, y el expresidente brasileño Fernando Henrique Cardoso.

En su corta visita a Lisboa, Felipe VI aprovechó además para reunirse en privado con el presidente saliente, así como con el ex primer ministro luso António Guterres, que acaba de presentar su candidatura oficial a la secretaría general de Naciones Unidas.

Fruto del perfil conciliador del que quiere hacer gala, Rebelo de Sousa, que es católico practicante, ha incluido en su apretada agenda de la jornada su participación esta tarde en una misa ecuménica junto a los representantes de cerca de una veintena de confesiones.

Como colofón, el toque festivo será por la noche, con un concierto organizado en colaboración con el Ayuntamiento de Lisboa, con el que Rebelo de Sousa pretende acercar la presidencia a todos los públicos, especialmente a los jóvenes.

Será una curiosa mezcla de música popular portuguesa, rock, soul e incluso kizomba, un género musical procedente de Angola similar al merengue caribeño. EFE

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