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El posible retroceso del EI en Siria e Irak preocupa al norte de África

Javier Martín

Túnez, 4 ene (EFE).- Convencidos de que el retroceso territorial de la organización Estado Islámico (EI) es una buena noticia para la libertad, expertos y responsables en el norte de África advierten no obstante del enorme peligro que supone para países como Libia, Túnez o Argelia.

Un riesgo que reside en el efecto que esta supuesta pérdida de fortaleza y capacidad de seducción del autoproclamado Califato pueda tener en las decenas de miles de radicales que partieron años atrás siguiendo su quimera y que ahora desencantados optarían por regresar al hogar.

“Creo que el hundimiento del EI en Irak o Siria, que por supuesto es muy bueno para el mundo libre, tendrá importantes consecuencias para los estados de origen de los combatientes extranjeros”, explica a Efe el escritor tunecino Hedi Yahmed.

“Recuerdo a los llamados árabes-afganos que volvieron a su país en la década de los años ochenta tras el final de la guerra en Afganistán”, agrega el experto, autor de un prolijo libro sobre el origen y desarrollo del radicalismo en Túnez.

El movimiento yihadista tunecino es uno de los más antiguos del mundo árabe y se remonta al albor de la década de 1980, fecha en la que los servicios secretos de EEUU, Arabia Saudí y Pakistán crearon el denominado “puente de los muyahidin” (combatientes).

Una fuerza compuesta por fanáticos religiosos que permitió a Riad desprenderse de “los puristas” que en 1979 asaltaron la Gran Mezquita de La Meca y retaron la autoridad de la familia Al Saud y a Washington contar con una milicia paralela con la que combatir a las tropas soviéticas en Afganistán.

A lo largo de esa década, otros dictadores árabes fomentaron este éxodo a Afganistán, cuyas montañas se llenaron de radicales procedentes del Golfo Pérsico, Egipto, Siria, Marruecos, Túnez o Argelia.

Una vez desplomado el muro de Berlín, muchos de ellos optaron por regresar a sus países de origen, donde no solo no vieron reconocidos sus sacrificios si no que fueron perseguidos y represaliados.

“En Túnez, los más radicales fueron encarcelados por la dictadura de Ben Ali. Otros, como los líderes de An Nahda fueron obligados al exilio”, explica a Efe Hani, abogado y experto en grupos yihadistas del Magreb.

Derrocado el dictador en 2011, el islamismo político regresó para ganar las elecciones e influir en el proceso de transición, mientras que aquellos que habían penado en las prisiones del régimen se beneficiaron de la amnistía general.

Desilusionados con el rumbo que tomaba el país y seducidos por las llamadas del futuro califato, a partir de 2012 muchos de estos últimos comenzaron a emigrar a Siria e Irak donde se sumaron a las filas del entonces embrionario EI.

“Las cifras oficiales dicen que unos 5.000 tunecinos han viajado en los últimos años para sumarse como voluntarios al EI, aunque el número real es casi el doble”, señala Yahmed.

“El riesgo respecto a los años noventa es ahora mayor. Hablamos en Túnez de un probable regreso de miles de combatientes bien entrenados y con amplia experiencia en la guerra de guerrillas”, subraya.

De acuerdo con sus cálculos, “cerca de 700 han retornado ya y suponen un peligro inminente. Personalmente estoy muy preocupado por esta nueva faceta de la guerra contra Daesh (EI). Afrontamos un periodo posterior al Daesh que puede ser más peligroso para el mundo libre”, insiste.

“No tenemos capacidad para controlarlos. Si no lo hemos podido hacer hasta ahora, imagine si regresa el resto. Un país como Túnez no esta preparado. Otros tampoco”, argumenta Hamid, miembro de los servicios de Inteligencia tunecinos.

Una opinión que comparte Hatem ben Salem, director del Instituto tunecino de Estudios Estratégicos, quien recuerda que este es un problema que ahora también afecta directamente a Europa.

“Hoy sabemos que muchos terroristas están en proceso de dejar el Daesh y retornar a los países europeos (de origen). Así que, sin duda, el regreso de los terroristas puede influir en Europa también”, afirma.

Los efectos en Túnez ya se sienten: el país norteafricano fue testigo en 2015 de tres cruentos atentados reivindicados por grupos locales vinculados al EI que segaron la vida de 60 turistas extranjeros y 12 guardias nacionales.

También en Libia, donde las franquicias del EI han aprovechado el caos y la división política para ganar territorio e influencia, gracias en gran parte al apoyo de antiguos comandantes tunecinos y egipcios que han regresado de Siria e Irak.

Incluso en Argelia la actividad yihadista ha repuntado en 2015, año en el que el Ejército neutralizó a 187 presuntos terroristas.

“Creo que el Daesh se hará con pequeñas porciones de territorio en Nigeria, Níger. Pero el regreso de aquellos combatientes que han ocupado cargos importantes, caso de Túnez, Kazajistán o Arabia Saudí, será un problema que va a complicar la situación de esos países y aumentar el riesgo regional, caso de Libia”, concluye Yahmed. EFE