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Lexatin, Trankimazim, Orfidal, Valium… Los ansiolíticos y sus efectos secundarios

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Las jornadas maratonianas, los hijos pequeños, las tensiones en el trabajo, los problemas relacionad

Las jornadas maratonianas, los hijos pequeños, las tensiones en el trabajo, los problemas relacionados con el mero hecho de vivir tal y como vivimos nos superan. Nos dejan a veces exhaustos. O, lo que es peor, es un estado de alerta permanente, de miedos, de taquicardias, de falta de sueño o sudoración repentina. Es lo que médicamente se conoce como un cuadro de ansiedad. Un cuadro aún más probable cuando además sobrevienen circunstancias desgraciadas como la muerte de un ser querido o una ruptura sentimental.Cada vez más españoles recurren a psicofármacos para tratar de aliviar sus síntomas. La mitad de los españoles de entre 18 y 74 años ha consumido alguna vez medicamentos con efectos tranquilizantes. Y se cifra en un 12% el porcentaje de españoles que recurren de forma regular a los ansiolíticos (un 16% en el caso de las mujeres). Somos el segundo país de la OCDE en consumo de este tipo de medicamentos. “Las benzodiacepinas tienen efecto y parecen inocuas. Hay una hipermedicación”, confirma Tiburcio Angosto, psiquiatra del Hospital Vithas Nuestra Señora de Fátima (Vigo). “Un estudio de hace diez años señalaba que una de cuatro recetas que firma un médico de cabecera es de un psicofármaco. Nos pareció bastante elevado entonces. Y ha ido a más”.¿Qué nos pasa? No es una explicación fácil. Y probablemente tampoco se puede atribuir a una sola causa. Nuestro estilo de vida tiene que ver. La autoexigencia. También la accesibilidad de estos medicamentos, que además de recetarse fácilmente tienen un precio al alcance de la mayoría de los bolsillos (una caja de Alprazolam con receta está por debajo de los 4 euros). Y la propia efectividad de estos medicamentos: “La primera benzodiacepina se sintetizó en 1957. 20 años después se hizo un estudio y solo en Estados Unidos se distribuían 800 toneladas”. Pero para el doctor Angosto lo esencial es que “ha habido un descenso en el umbral del sufrimiento”. En este sentido señala que a menudo los psiquiatras tratan de enseñar a sus pacientes que sentir nerviosismo o dolor en determinadas situaciones “es lo cotidiano, lo normal”. “Si no se estuviera triste ante la muerte de un ser querido, si no se sintiera nerviosismo ante un examen, entonces sí estaríamos preocupados”. Para el doctor sería necesario recupera algo de esta capacidad de lidiar con los problemas de la vida. “Cuanto más seamos capaces de solucionar los problemas sin ayudas químicas, mucho mejor”. Y es que las benzodiacepinas, aunque son muy efectivas, presentan algunos efectos secundarios y problemas que requieren un seguimiento y adecuada supervisión. “Todos los psicofármacos producen reducción de reflejos, 'torpor mental', pero para el paciente es peor sufrir ansiedad”. En el caso concreto de las benzodiacepinas (el principio activo en la mayoría de los ansiolíticos) los riesgos adicionales son la adicción y la habituación, cada vez se necesita mayor cantidad: “Hay que poner dosis muy ajustadas, hacer un buen seguimiento y rebajarlas poco a poco”. Entre los ansiolíticos y tranquilizantes más utilizados en España destacan:Alprazolam (Trankimazin):Cuenta el doctor Angosto que hoy por hoy es el ansiolítico que se disputa el primer puesto de los más recetados con el Lorazepam (Orfidal). Inicialmente se les vendió a los psiquiatras como un fármaco para tratar fobias concretas, como el miedo a volar o las alturas, pero poco a poco se ha extendiendo su uso para tratar cuadros de ansiedad sin un objeto concreto. Una de sus 'ventajas' es la inmediatez. “Hace efecto en media hora”. Es una benzodiacepina de las llamadas de vida media, es decir, la sustancia se mantienen en el organismo entre 6 y 20 horas. La vida de la sustancia en el cuerpo es un factor importante para los médicos; determina, entre otras cosas la posibilidad de la sustancia de generar adicción: cuanto más rápido se elimina más adicción genera.

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