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Estopa: «Nunca nos hemos mandado a la mierda»

Pensaba que me citaríais en una taberna y no en un restaurante japonés. No os pega nada.

Ni nosotros sabíamos que veníamos aquí, mira tú. A mí la comida japonesa no me gusta, una vez fui a un sitio muy pijo mexicano, que a mí estos sitios pijos no me gustan, si es que mira que voy con la mente abierta… pero no se abre, de verdad. A mí lo que me gustan son los taquitos, cosa sencilla.

«Pastillas para dormir», el single, ¿quién pone el título a las canciones?

Es lo último que cae. Es como poner un titular a una noticia o una entrevista, lo ves al final, te preguntas: «A ver, ¿cómo le ponemos?» Tampoco le dedicamos mucho tiempo.

¿Cuál es el titular que se ha escrito sobre vosotros que más os ha gustado?

Uno de El Mundo que decía: «La solución es tomar cañas».

Los políticos deberían irse más a tomar cañas, ¿cómo lo veis?

Pues mira, sí, que se dejen de tomar tantas manzanillas.

Cuidado, que en el Congreso las copas son bastante baratas, están a poco más de 3 euros, ¿os iríais allí de copichuelas?

¿Tan baratas están? No, ¿para qué? No es el sitio más divertido, yo creo, debe ser un coñazo ahí todo el mundo con el traje… No nos van a ver por ahí.

¿Cuándo es la última vez que os habéis puesto traje?

En la boda de Tito (que les acompaña) Es en la bodas, bautizos y comuniones donde nos ponemos un poco protocolarios.

Os gustan los videojuegos, los cómics y la animación, ¿el estar enganchado a la consola es un factor de divorcio?

Nooo, no. Bueno, espera… (Se hacen los pensativos) Sí, puede ser, sí. Si abusas sí que puede ser que te divorcies. A mí una vez se me fue la mano con el fútbol y me quedaba hasta las 5 de la mañana jugando; alguna vez he pillado bronca, claro. Pero son épocas, depende del juego, ahora tenemos muchas esperanzas puestas en el nuevo «Pro Evolution Soccer» porque el anterior no nos gustó mucho, por eso nos desenganchamos.

Ahora con el nuevo Pro las cosas van a cambiar y echaréis el rato: una cervecita, un cigarrito…

No, ya no fumamos dentro de casa, lo hemos dejado.

¿No os dejan fumar dentro?

Sí, pero desde que tuvimos los niños… Que quede claro aquí y ahora: No fumamos dentro porque NOSOTROS no queremos. (Ríen)

Vuestros hijos, ¿saben de vuestro éxito?

Saben que tocamos y que somos conocidos, sí.

¿Y ellos que dicen?

Nada, son muy pequeños y no le dan importancia. Les decimos que es un trabajo como otro, como el que es fontanero, no hay que sobrevalorar este trabajo, que es lo que pasa a veces, ¿sabes? Se ve todo glamour y no, es artificial.

Lo de ir a los photocalls no os gusta mucho, ¿no?

No nos gustan. A veces son inevitables, pero no vamos a ir a posar por posar. Además, tenemos una técnica. (Ríen) Cuando vamos a un estreno siempre vamos separados y cuando nos dicen algo de las fotos decimos que no posamos el uno sin el otro, en plan: «Es que no sé dónde está mi hermano». Así no nos hacemos fotos.

Si discutís, que es normal, ¿quién suele ganar?

Solo discutimos por trabajo, unos arreglos, acordes… ¿Quién gana? Depende, aunque siempre llegamos a un acuerdo, tenemos un gusto bastante parecido. Nunca nos hemos mandado a la mierda: «no sin mi hermano», es mi lema. (Asevera David)

¿Vuestros padres qué os comentan?

Están muy contentos de que estemos trabajando juntos, además, solamente somos los dos. Nos tienen «colocaos».

Tenéis pinta de tener «Comunio», ¿tenéis?

Pero, ¿eso qué es lo que es?

Un juego de ligas virtuales de fútbol que haces con amigos.

Ay, pues no tenemos. ¿Comunio? Qué va, pero si no sabemos ni cómo va eso. (Ríen)

Os identificáis con Iniesta porque decís que no tiene cara de futbolista, ¿cómo es tener cara de futbolista?

Suele ser engominado, un tío que se pone tatuajes y quiere llamar más la atención. ¿Nosotros tenemos pinta de cantantes? Pues tampoco. Pero que conste que hacemos ejercicio, eh, para cuidarnos.

A ver, ¿qué hacéis?

Corremos y nos ponemos ropa de correr en plan «hacemos running», aunque luego tenemos el premio de la cerveza. En realidad lo hacemos por la caña de después.

¿Con qué personaje pasaríais 24 horas?

Ya lo hemos hecho. Estuvimos con el Gran Wyoming 48 horas y no te deja meter una palabra de canto, no veas como raja. Mira que hablamos, pero te digo que nos gana.

Sois ingobernables, todas conversaciones se mezclan, me pierdo… ¡eh! (Reímos)

Pero es que nuestras entrevistas son así, somos ingobernables total. (Ríen)