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Médicos Sin Fronteras culpa a EE.UU. del ataque sufrido en su hospital de Afganistán

«El hospital de MSF en Kunduz ya no está operativo. Algunos miembros de nuestro personal médico están trabajando en dos hospitales a los que fueron trasladados algunos heridos», afirmó Kate Stegeman, portavoz de la ONG Médicos Sin Fronteras en Afganistán, en su cuenta de Twitter.

Las imágenes difundidas tras el ataque, perpetrado durante la madrugada de este sábado, mostraban parte del austero centro sanitario de planta baja calcinado por las llamas, mientras los supervivientes se amontonaban en las zonas que no habían sido dañadas, tal y como informa el diario ABC

El hospital, el único con servicios de traumatología y cirugía en toda la región y en el que trabajaban 80 miembros de MSF, atendía a un centenar de pacientes en el momento del bombardeo, según la ONG. «Además del fallecimiento de colegas y pacientes, este ataque ha cortado de golpe el acceso a los servicios de traumatología de la población de Kunduz justo cuando más lo necesitaban», aseguró en un comunicado la presidenta de MSF-Bélgica, Meinie Nicolai.

Lajos Zoltan, un enfermero de MSF ha declarado en un comunicado de la organización para la que trabaja que al finalizar el bombardeo salió del refugio en el que se encontraba durmiendo cuando empezó el ataque y se encontró «el hospital destruido, en llamas»«Intentamos echar un vistazo en los edificios que ardían. No existen palabras para describir lo horrible que fue. En la Unidad de Cuidados Intensivos seis pacientes ardían tumbados en sus camas», explicó el enfermero, aún conmocionado.

MSF aclaró que entre los siete pacientes que murieron en el bombardeo había tres niños y añadió que además 37 personas se encuentran heridas de gravedad, la mayor parte de las cuales fueron trasladadas al centro de Pulí Khumri, situado a dos horas de Kunduz.

La ONG asegura que informó de las coordenadas de la clínica al Ejército y que el bombardeo «continuó durante por lo menos 30 minutos después de que se informara a los responsables militares estadounidenses y afganos en Kabul y Washington». La organización, que ha pedido una explicación urgente de lo ocurrido, también asegura que había informado «a todas las partes en el conflicto» de «la localización exacta (coordenadas GPS)» de sus instalaciones, incluido el hospital.