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Elecciones: El PP en riesgo de ser residual en Cataluña y Euskadi se deja comer la tostada

Las últimas elecciones se han vivido con cierto alivio por parte de PSOE y PP. O eso han intentado vender ante el riesgo de fractura de país anunciado por las fuerzas independentistas. Pero está claro que los partidos hasta ahora mayoritarios, constitucionalistas y estatalistas con vocación de Gobierno y llamados a dar estabilidad al país están en claro retroceso. En las elecciones catalanes la suma de ambos les colocaban por debajo de un tercio de los votos de los electores. Y eso es muy poco. 

En el caso del PSOE, la pérdida de cuatro diputados en el Parlament, se vivía con cierto alivio ya que se supondría que irían a un fracaso total. Pero a la hora de la verdad, eso último quedaba para el PP, que perdía nada más y nada menos que ocho diputados y sufría el temido 'sorpasso' pro parte de Ciudadanos, lanzado a pasar por el centro al PP en todo el país, ya sin disimulo. ¿Será posible?

El 27-S confirma que su proyecto es ahora residual en Cataluña, País Vasco y está en claro riesgo en Navarra. El miedo a esta pérdida de peso en tres comunidades tan representativas acongojaba a Génova mucho antes de las elecciones autonómicas y municipales de mayo. Ya en ese momento, la cúpula popular asumía que los comicios iban a ir «mal» en las tres autonomías. 

Los temores se confirmaron y el PP se dejó en el camino 85 concejales en el País Vasco y más de 250 en Cataluña. El proyecto del PP no sólo se retrotrae a niveles de voto de principios de los años 90, sino que pone en riesgo la cohesión de su discurso nacional. Aunque en ninguna de estas comunidades -con un elemento identitario muy acusado- el PP ha tenido nunca fácil elaborar un discurso propio, en sólo cuatro años se ha perdido el terreno ganado. 

Desde distintos sectores del partido se ha estado alertando durante estos años del riesgo que representa para el proyecto nacional tener una representación minoritaria en Cataluña y el País Vasco. Después de mayo, el partido intentó taponar levemente la sangría con la elección de dos vicesecretarios -el vasco Javier Maroto y la catalana Andrea Levy- que tenía también una clave territorial. Con Levy y Maroto convertidos en referentes nacionales de dos territorios tan importantes, la tarea más urgente era construir un discurso propio en Cataluña y el País Vasco que remediara los agujeros que se han originado en el mensaje nacional y permitiera mejorar posiciones, apuntan desde el diario El Mundo.

En el PP vasco Maroto ya suena como relevo de Arantza Quiroga, que no ha logrado unificar al partido en torno a ella. En Cataluña el ascenso de Andrea Levy a la Vicesecretaría de Estudios y Programas parecía esconder -así lo interpretó el PP catalán- que se le preparaba como relevo de Alicia Sánchez-Camacho al frente de la Presidencia del partido. Esta tesis quedó refrendada con su nombramiento como número dos en la lista al Parlament por Barcelona. Sin embargo, el buen papel que los populares, tanto en Cataluña como en Madrid, atribuyen al candidato Xavier García Albiol en la campaña empieza a empañar este teórico diseño. 

¿La última piedra en el camino de Rajoy? El ex presidente José María Aznar cuestionó el papel que ha jugado el Gobierno, el partido y Mariano Rajoy en la gestión del conflicto catalán.