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El nuevo Plan de Acción Mundial contra la Malaria quiere reducir la mortalidad un 90% para el año 2030

MADRID, 29 (EUROPA PRESS)

El nuevo Plan de Acción Mundial contra la Malaria, aprobado por la Asamblea Mundial de la Salud en mayo de 2015, que dicta la estrategia a seguir de 2016 a 2030, se ha propuesto como meta reducir las tasas globales de incidencia de la malaria y la mortalidad en al menos un 90 por ciento.

Concretamente, se ha fijado como objetivo reducir las tasas de mortalidad de la malaria a nivel mundial en comparación con 2015, al menos un 40 por ciento en 2020, un 75 por ciento en 2025 y, finalmente, como mínimo un 90 por ciento en 2030; del mismo modo, pretende reducir la incidencia de casos de malaria a nivel mundial, en comparación con este año, al menos un 40 por ciento en 2020; un 75 por ciento en 2025 y, al menos, un 90 por ciento en 2030.

Además, el documento que acaba de ser publicado por la Organización Mundial de la Salud (OMS), espera eliminar la malaria en al menos 10 de los países en los que se transmite la malaria en 2015; como mínimo en 20 países en 2025 y, finalmente, en al menos 35 países en 2030.

Esta nueva estrategia viene avalada por el primer Plan de Acción Mundial contra la Malaria (GMAP) -'Por un mundo libre de malaria 2008 a 2015'- que fue refrendado por los líderes mundiales y la comunidad de la malaria durante la Cumbre de la Malaria Objetivos del Milenio en Nueva York en 2008, auspiciada por Roll Back Malaria Partnership (RBM) y, como no puede ser de otra manera, la OMS.

Desde un primer momento dicho plan se convirtió en un instrumento de promoción valioso que proporciono a la comunidad afectada por la malaria una hoja de ruta para progreso, y una estrategia basada en la evidencia para la entrega de la prevención y el tratamiento eficaz.

Este segundo Plan se marca un objetivo claro que es derrotar la malaria, así bajo el epígrafe 'Acción e Inversión para derrotar la malaria 2016-2030 (AIM)', «y tras un amplio proceso de consultas» desde los mismos organismos implicados, vuelve a mostrarse como una guía para la acción colectiva para todos los que participan en la lucha contra la malaria.

«Alcanzar nuestras metas 2030 de malaria global no sólo salvará millones de vidas, reducirá la pobreza y crear sociedades más saludables, más equitativas. Asegurar la continua reducción y eliminación de la malaria va a generar beneficios para toda la economía, los negocios, la agricultura, la educación, los sistemas de salud y los hogares», ha señalado el secretario general de las Naciones, Ban Ki-moon, en su presentación.

TRES PILARES DE LA ESTRATEGIA

Son tres los pilares de la estrategia: garantizar el acceso universal a la prevención de la malaria, diagnóstico y tratamiento; acelerar los esfuerzos para la eliminación y logro del estado libre de malaria; y transformar la vigilancia de la malaria en una intervención central.

Para ello, el informe aboga por combinar las fuerzas para derrotar la malaria y reconocer el papel importante de todas las partes interesadas, incluidos los sectores no sanitarios; demostrar progreso continuo y demostrar que la reducción de la malaria es fundamental para el logro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible; expandir asociaciones que trabajen a través de los países, e instar a las partes interesadas en todas las áreas de participar e intensificar su compromiso en la lucha contra la malaria; y, finalmente, acelerar los esfuerzos y actuar con urgencia para reducir el número de personas que sufren y mueren de una enfermedad prevenible y tratable y lograr la eliminación de la malaria a nivel local, nacional y regional tan pronto como sea posible.

Para conseguirlo la OMS ha cuantificado el coste financiero y económico y los beneficios que generará. Para lograr los objetivos y metas establecidos en la presente estrategia, las inversiones de la malaria, incluidas las contribuciones tanto internacionales como nacionales, deben aumentar sustancialmente por encima del gasto anual actual de 2.700 millones de dólares.

El informe estima que se debería llegar a 6.400 millones de dólares por año en 2020 para satisfacer el primer hito de la reducción del 40 por ciento en las tasas de incidencia de la malaria y la mortalidad. Luego se debe aumentar a 7.700 millones de dólares para el año 2025 para cumplir con el segundo hito de una reducción del 75 por ciento.

Y para lograr la meta de reducción de 90 por ciento, el gasto total anual de la malaria tendrá que llegar a un gasto estimado de 8.700 millones de dólares en 2030. Además, se estima un gasto adicional medio de 673 millones de dólares al año, para investigación y desarrollo.