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Desafío independentista: ¿Habrá nuevas elecciones catalanas ante el veto de la CUP a Mas?

El 27-S ha dejado abierto el futuro y muchas incógnitas sobre la continuidad del proceso soberanista, del president Artur Mas y de la coalición Junts pel Sí que insiste siempre en contar votos porque gracias a la ley electoral, que los nacionalistas nunca han querido reformar, el voto en la provincia de Barcelona -la menos nacionalista- pesa mucho menos que en el resto de Cataluña. Eso explica también por qué los independentistas tendrán mayoría absoluta en la Cámara pese a haber logrado sólo el 47,8% de los votos emitidos el domingo.

Sobre el futuro político de Artus Mas. Tampoco hay nada definitivo. Y menos si creemos las manifestaciones de la CUP al respecto del todavía president en funciones. Y es que dos de los 10 diputados de la formación de izquierda radical deberían votar sí en su investidura, pero durante la campaña garantizaron que no lo harían y ayer lo ratificaron. Solo la capacidad de negociación y presión de la CUP podría salvar la situación, o bien un cambio de candidato 'in extremis' que deberían negociar el partido nacionalista y sus socios en estas elecciones, comenzando por ERC. 

¿Quién podría ser el sustituto de Artur Mas? La CUP quiere de president a una «figura de consenso«, y los nombres que más se han barajado son los de Raül Romeva -número uno simbólico de Junts pel Sí- y Oriol Junqueras. La cuestión no es fácil porque Convergència que pone la mayoría de medios, candidatos y desgaste en Junts el Sí, debería aceptar acepte una alternativa que no salga de sus filas.

Antes este panorama la convocatoria de nuevas elecciones no es descabellada. ¿Podría haber nuevas elecciones? El artículo 67.3 del Estatut prevé que, si transcurridos dos meses desde la primera votación de investidura sigue sin haberse podido elegir al nuevo presidente, el Parlament queda disuelto «automáticamente». Los nuevos e hipotéticos comicios deberían celebrarse en marzo.

Ante este panorama que ya se anunciaba la víspera de las votaciones, no pocos analistas anunciaban bronca interna en Junts pel Sí. Y es que si si la falta de acuerdo en torno a la figura del president se mantiene, la situación es grave porque la coalición interesada por la independencia está pensada solo para ese fin. Gobernar el día a día de Cataluña desde presupuestos tan alejados e incluso antagónicos como los de Convergència y ERC resulta poco menos que imposible.