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La mitad de los mayores sufre malnutrición o está en riesgo de padecerla cuando ingresan en una residencia

MADRID, 22 (EUROPA PRESS)

El 54 por ciento de las personas mayores sufre malnutrición o está en riesgo de padecerla cuando ingresan en una residencia, según los datos de un estudio de la Fundación Edad&Vida para analizar el perfil sanitario de estas personas que se han presentado en una jornada celebrada en el Ministerio de Sanidad.

El trabajo, realizado a partir de una muestra de más de 19.299 personas atendidas en 111 centros residenciales entre 2012 y 2013, muestra como hasta uno de cada cuatro personas (23,1%) que ingresan en estos centros presentan malnutrición y un porcentaje algo mayor (31,3%) está en riesgo de padecerla.

«En otras épocas se pensaba que en las residencias se malnutría, pero ahora vemos como ya ingresan con este problema», según ha defendido Josep Pascual, director técnico-asistencial de SARquavitae, que atribuye esta malnutrición a que la morbilidad que presentan muchos mayores y a los problemas que tienen cuando viven solos en sus casas.

De hecho, el estudio muestra como hasta el 76 por ciento de estos mayores presentan al menos tres diagnósticos en el momento del ingreso, destacando el Alzheimer y otras demencias (19%), la hipertensión (13%), las enfermedades del aparato musculoesquelético (8%) o del aparto cardiocirculatorio (7%).

Además, uno de cada cuatro (27%) se considera totalmente dependiente y más de la mitad (63%) tienen sus funciones cognitivas alteradas. Además, el 73 por ciento padece incontinencia urinaria y hasta el 16,9 por ciento recibe algún tratamiento para la insuficiencia respiratoria, la mayoría oxigenoterapia.

De hecho, ha reconocido Pascual, actualmente «la mayor parte de las personas que van a una residencia es debido a problemas de salud que no pueden ser atendidos en sus domicilios por su grado de morbilidad».

EL 66% TOMAN MÁS DE SIETE MEDICAMENTOS

Esto hace que estos mayores presenten un «complejo» cuadro farmacéutico ya que hasta el 90 por ciento están tomando al menos tres medicamentos de forma regular y dos de cada tres (66,6%) toma hasta siete medicamentos.

También llama la atención el alto consumo de psicofármacos, en especial antidepresivos (39%), ansiolíticos (37%), antipsicóticos (35%) o hipnóticos (30%). Y la mitad (53%) requiere algún tipo de medicación por vía tópica (35%) o parenteral, tanto intramuscular (14%) como endovenosa (4%).

Ante este consumo de medicamentos, en ocasiones excesivo, según ha reconocido Pascual, desde la Fundación Edad&Vida proponen un cambio en el modelo de acceso a los medicamentos y productos sanitarios y en el modelo de financiación, con la presencia de servicios de farmacia con un farmacéutico que sea responsable de la gestión de estos productos en las residencias.

El vicepresidente del Área de Salud-Sanidad de la Fundación y director de Relaciones Institucionales de Esteve, Eugeni Sedano, ha recordado que desde 2012 hay una ley que permite que haya servicios de farmacia en residencia de más de 100 plazas, pero la normativa no ha sido ni aplicada ni desarrollada.

FARMACÉUTICOS EN RESIDENCIAS

Para este experto, la presencia de estos profesionales permitiría hacer un registro y seguimiento del tratamiento farmacológico que se aplica a cada residente, de cara a garantizar una correcta administración y notificar posibles efectos adversos.

Además, la Fundación propone que los centros residenciales se consideren centros de Atención Sociosanitaria o atención intermedia y «no meros sustitutos del hogar como hasta ahora».

«No puede ser que ahora haya un médico que diagnostique (el de las residencias) y otro que prescriba los medicamentos (el de los centros de salud al que pertenece el paciente)», ha reclamado.

La Fundación ha entregado sus propuestas al Ministerio de Sanidad de cara a la Estrategia sociosanitaria en la que trabaja el departamento de Alfonso Alonso, junto con las comunidades autónomas. Según ha defendido el director general de Salud Pública, Calidad e Innovación, Javier Castrodeza, durante la inauguración de las jornadas, esta iniciativa permitirá ofrecer «una atención más eficaz a las personas con una nueva cultura del cuidado». «Un espacio más humano y menos costoso, generador de oportunidades y más integral», ha defendido.