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Japón.- La Cámara Alta da el primer paso para el despliegue de soldados japoneses en el extranjero

TOKIO, 17 (Reuters/EP)

Japón ha dado este jueves el primer paso hacia la aprobación de una ley que permitirá que sus tropas sean desplegadas en el extranjero por primera vez desde la Segunda Guerra Mundial con la aprobación de la medida este jueves por una comisión de la Cámara de Consejeros nipona, la cámara alta.

La medida se enmarca en la agenda del primer ministro japonés, Shinzo Abe, de flexibilizar las limitaciones establecidas por la Constitución pacifista del país y supone un giro que el 'premier' considera vital para afrontar retos como la emergencia de China.

Sin embargo, no cuenta con el respaldo de buena parte de la sociedad, lo que ha generado protestas y le ha pasado factura en los sondeos. Los detractores argumentan que la ley viola la Constitución y temen que implique a Japón en los conflictos liderados por Estados Unidos.

El miembro del gobernante Partido Liberal Democrático Masahisa Sato ha indicado a la cadena pública NHK que el panel de la Cámara Alta ha aprobado las leyes tras una caótica sesión, retransmitida en directo por televisión, en la que diputados opositores han intentado físicamente bloquear la votación, argumentando que ésta era inaceptable.

Abe cuenta con mayoría en la Cámara Alta pero los partidos opositores han prometido que usarán tácticas dilatorias para evitar que las leyes sean aprobadas antes de que se disuelva el Parlamento el 27 de septiembre.

MANIFESTANTES

Miles de manifestantes se concentraron cerca del Parlamento el miércoles contra las «leyes de guerra» y reclamando la dimisión de Abe y este jueves han vuelto a concentrarse.

La iniciativa pone fin al veto a la «defensa propia colectiva» o a ayudar a un país amigo que esté siendo atacado y permitirá a Japón implicarse en operaciones de mantenimiento de la paz de la ONU o responder a contenciosos de baja intensidad como los conflictos de soberanía que mantiene Japón con países como China, Corea del Sur o Rusia.

Sin embargo, el propio Abe ha descartado intervenciones a mayor escala con envío de tropas para operaciones multilaterales como la guerra de Irak de 1990-91 o la invasión de Irak de 2003.

Desde la derrota de Japón en 1945 las tropas japonesas no han entrado en combate, pero los sucesivos gobiernos nipones han ido desplazando a su conveniencia los límites impuestos por la Constitución primero para habilitar un Ejército y después para implicar a Japón en operaciones no bélicas en el extranjero.

Los conservadores defienden que la renuncia a la guerra recogida en el Artículo 9 de la Constitución es un exceso que restringe el derecho a la defensa propia y que la pujanza de China obligan a flexibilizar estas políticas. De hecho, esta postura fue la que permitió a Abe volver a la jefatura del Gobierno en las elecciones de diciembre de 2012.