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Los países centroeuropeos rechazan las cuotas de refugiados de la UE

Pese a que el pasado miércoles el presidente de la Comisión Europea, Jean Claude Juncker, aseguraba que todos los países miembros debían acoger por igual a los refugiados, ya que representarían sólo un 0,11% del total de la población del continente, varios estados del centro y del este de Europa no están dispuestos a asumir las cuotas fijadas por Bruselas.

Los países exponen como principal argumento el «miedo a la inmigración islamista», además de las razones económicas que tienen mucha más importancia en unos momentos difíciles para la gran mayoría de la Unión Europea.

La oposición más importante se ha mostrado de forma significativa en las últimas horas por países como Polonia. Ewa Kopacz, máxima mandataria del país polaco, se mostró favorable a aceptar 2.000 refugiados pero la distribución de Bruselas multiplica casi por cinco esa cifra. Además argumentan que están dispuestos a recibir a inmigrantes ucranianos, los cuales pueden superar el número planteado por la UE.

En la misma tesitura se encuentran República Checa y Eslovaquia. Ambos países justifican que su reducido tamaño les impide tener una economía para poder recibir refugiados, algo que ya hacen a día de hoy con ciudadanos que provienen de otros lugares del mundo. Sorprendente es la postura de los eslovacos, cuyo poder socialista no parecer ser suficiente para acoger a los más necesitados.

Los austriacos también han decidido oponerse a la oleada de refugiados sirios que llegaban hasta sus fronteras y por ello han suspendido los trenes que conectan desde Hungría a sus principales ciudades.

Por último, está el caso de Reino Unido e Irlanda, que no están obligados a aceptar las cuotas de la UE por una clausula firmada en anteriores tratados. Pese a ello, Cameron, primer ministro británico, ha asegurado que su país acogerá 20.000 refugiados sirios, una cantidad que ha sido muy criticada por el resto de socios de Bruselas.