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Jorge Blass: «Cortaría a Montoro con un serrucho»

Jorge Blass cambia la chistera y los conejos de los viejos magos por los iPads y las impresoras 3D de nuestro tiempo. Pero la suya es la maestría de siempre, la de los grandes capaces de dejar al público con la boca abierta en un espectáculo donde todo es ilusión. Palabra de mago.

'Palabra de mago'… ¿sabes que es un nombre que inspira poca confianza, ¿no?

Es cierto. Pero de hecho mi objetivo es cambiar esa perspectiva que tiene el público de los magos, que piensan que somos tramposos. A mí todo el día me andan diciendo, '¿Eres mago? No habrás robado mi cartera?'. Nosotros somos gente honesta y eso es lo que pretendo demostrar en este espectáculo.

¿Qué distingue a un mago de un tramposo?

Los magos jugamos con la percepción, hacemos ver al público cosas que no han sucedido, pero siempre avisamos de que eso va a suceder. Eso nos hace bastante nobles. Engañamos, pero avisando. Y la gente se deja engañar porque a todo el mundo le gusta sentirse engañado por algo imposible. Se trata de un 'engaño' muy sorprendente e ilusionante.

Que te pillen un truco, ¿es lo peor que te puede pasar?

Tampoco es lo peor. Es mejor que no lo pillen porque la magia consiste en ilusionar, no en lo contrario. Pero es inevitable, a lo largo de muchos años, o en los inicios. Sin duda hay trucos que a veces salen mal. El público sabe perdonar un error, lo que no perdonan es el aburrimiento.

En Twitter desde luego pueden ser implacables, te pasó hace unas semanas con truco televisado…

Efectivamente, fue un fallo de iluminación y se montó una gran oleada de comentarios. Es normal. La gente tiene la curiosidad de conocer el secreto. Pero creo que es mucho más emocionante no saberlo; no tenerlo a la vista… Me dio pena porque yo iba contar otras cosas, que David Copperfield ha adquirido un truco mío, que soy el primer español que ha formado parte de The Illusionist, un espectáculo mundial, y de repente la noticia fue 'se ha visto un hilo'. Pero bueno, es lo que a veces interesa al público.

En este espectáculo introduces las nuevas tecnologías, smartphones, interactividad… ¿ha cambiado mucho la magia en el siglo XXI?

Ha cambiado mucho la puesta en escena. A mí me gusta mucho investigar por ese camino, y en este espectáculo hay mucha magia con iPads, e incluso una impresora 3D, que a la gente le sorprende mucho ver en directo. Por un lado es lo que a mí me gusta presentar, porque soy del siglo XXI, no llevo chistera ni saco conejos, y por otro, lo que yo creo que el público necesita y merece. Que los magos agudicemos el ingenio y hagamos cosas nuevas y cada vez más sofisticadas.

Chisteras, conejos, varitas… ¿crees que aún hay una imagen anticuada de la magia?

La había, pero se está cambiando poco a poco. El mismo hecho de que haya magia en los teatros de Madrid y otras ciudades lo demuestra. Ha habido una época, en los 80 o los 90, en los que la magia se había relegado a los pubs. Ahora sí está más en boga que nunca. A la gente le encanta verla y vivirla en directo, que es donde de verdad se disfruta.

Pero se siguen haciendo cosas como cortar a la gente por la mitad con un serrucho… ¿por qué a los magos os gusta eso? ¿Y por qué nos gusta al público?

Hay muchos tipos de magia. La hay más agresiva, más poética, más divertida… Tiene muchas emociones. En el espectáculo que estoy haciendo en Gran Vía hay de todo. Momentos dramáticos, momentos muy de risa, otros visualmente muy atractivos en los que la gente se queda embelesada… Lo bueno de la magia es la variedad de emociones que puede causar.

Sí, pero, si te diera la posibilidad de elegir, ¿a quién te apetecería cortar con un serrucho?

Cortaría con un serrucho por ejemplo a Montoro… ¡Pero no le volvería a recomponer!

En algún espectáculo se te ha visto sacar dinero de las orejas de los niños, ¿no podrías echarle un cable al ministro para cuadrar las cuentas?

Es difícil… Más que un truco de magia necesitaría un milagro. Habrá que llevarlo a Lourdes.

¿Cómo ha sido eso de que le has vendido un truco a David Copperfield?

Es un truco que desarrollé hace cinco años inspirado en las redes sociales. Un espectador del teatro elegido al azar sube al escenario y entra con un iPad en su Facebook, elige un amigo, y la magia consiste en que yo consigo teletransportar a ese amigo al teatro, físicamente. Estuve dos años sin saber cómo hacerlo, pero después de mucho trabajo di con la clave, empezamos a hacerlo, se presentó y tres años más tarde ya está más perfeccionado. Hace cosas de tres semanas recibí una llamada en mi móvil y era David Copperfield, que había visto el truco en Youtube y decía que le gustaría adquirir los derechos.

¿Cómo se te queda el cuerpo cuando recibes una llamada y te dicen 'hola, soy David Copperfield'?

Muy fuerte. Surrealista. Viajé a Las Vegas y estuve una semana allí para explicarle el truco. Lo presentará en su show, espero que en breve. Es muy emocionante porque yo le sigo desde que era niño. Tamariz fue mi maestro más directo, pero David Copperfield ha sido siempre un mago que he admirado y que ha renovado la magia, es uno de los grandes del siglo XX y el siglo XXI. Todavía no me lo creo. Estas semanas me sigue llamando para comentar cosas. De repente tengo un nuevo amigo que es el mago más célebre del mundo.

¿Cabe la posibilidad de que hagáis algo juntos?

No lo sé. Él tiene 60 años el año que viene, pero sigue muy en activo, tiene su teatro en Las Vegas, y tiene dos shows diarios. Es el artista que más tickets ha vendido, más que Madonna y Michael Jackson. No lo sé, él está muy ocupado y yo también tengo mi show. Pero espero que mantengamos una buena relación en el futuro porque que es un hombre que solamente verle trabajar de cerca ya me ha inspirado, me ha abierto nuevos caminos…

Estás viviendo un momento dulce. Pero, ¿cuál es tu espinita? ¿Algún otro truco pendiente? ¿Algún proyecto?

Sí; me gustaría volver a la televisión. He hecho bastante cosas en televisión, he hecho colaboraciones, formatos propios… Pero sí me gustaría volver con algo original, un proyecto en el que llevo tiempo trabajando con amigos guionistas entre giras y shows. Ojalá podamos volver con un formato nuevo y diferente después de todos estos líos en los que estoy.