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Múltiples exposiciones a la anestesia durante la infancia alteran el comportamiento emocional futuro

MADRID, 3 (EUROPA PRESS)

La exposición repetida a la anestesia en una etapa temprana de la vida provoca alteraciones en la conducta emocional que pueden persistir a largo plazo, según revela un estudio de la Escuela Icahn de Medicina de Mount Sinai, en Nueva York (Estados Unidos), en colaboración con el Centro de Investigación Nacional de Primates Yerkes de la Universidad de Emory, en Atlanta, Georgia, Estados Unidos, y publicado en la edición digital de 'Anesthesiologists'.

Cada año, aproximadamente un millón de niños menores de 4 años se someten a cirugía con anestesia general, según la agencia norteamericana del medicamento (FDA, por sus siglas en inglés). Estudios retrospectivos de niños han encontrado una asociación entre los problemas de aprendizaje y múltiples exposiciones a la anestesia temprano en la vida y la investigación en modelos animales, principalmente roedores, ha demostrado que la exposición temprana a la anestesia provoca la muerte celular en el cerebro y el deterioro cognitivo en el futuro.

No obstante, se mantiene la incertidumbre sobre el grado en que la anestesia en concreto puede ser un factor de riesgo en los seres humanos, en comparación con otros factores y comorbilidades asociadas con la anestesia y la cirugía. Además, la aplicabilidad de los estudios con roedores a los humanos se ha cuestionado por varias razones, incluyendo la falta de correspondencia de las etapas de desarrollo entre las especies.

En este caso, el estudio buscaba ver si la exposición repetida a la anestesia podía causar por si misma cambios en el comportamiento a largo plazo en un modelo de mono 'rhesus'. La etapa de desarrollo neurológico de estos primates al nacer es más similar a la de los bebés humanos en comparación con las crías de roedores. Respecto al crecimiento del cerebro, un mono 'rhesus' de seis semanas de edad se corresponde con un ser humano en la segunda mitad de su primer año de vida.

Como estos tipos de estudios controlados no pueden realizarse en los seres humanos, es esencial utilizar un modelo animal comparable para descubrir si la anestesia puede estar afectando al cerebro. A diferencia de investigaciones anteriores, este trabajo se hizo en ausencia de un procedimiento quirúrgico, co-morbilidades que pueden requerir una intervención quirúrgica o el estrés psicológico asociado con la enfermedad.

«La principal fortaleza de este estudio es su capacidad de separar la exposición a la anestesia de procedimientos quirúrgicos, que es una complicación potencial en los estudios realizados en los niños», dice Mark Baxter, profesor en los Departamentos de Neurociencia y Anestesiología en la Escuela Icahn de Medicina de Mount Sinai.

«Nuestros resultados confirman que las exposiciones múltiples a la anestesia solo generan en cambios de comportamiento emocionales en un modelo animal muy traslacional. Esto plantea preocupaciones acerca de si fenómenos similares se producen durante la exposición anestesia clínica en los niños», agrega.

Específicamente, el equipo del estudio expuso a 10 primates no humanos (monos 'rhesus') a una anestesia pediátrica común llamada sevoflurano durante un periodo de tiempo comparable al requerido para un procedimiento quirúrgico importante en los seres humanos (cuatro horas). Los animales fueron expuestos a la anestesia una semana después de nacer y, posteriormente, dos y cuatro semanas más tarde, porque los datos humanos indican que la anestesia repetida genera un mayor riesgo de discapacidad en el aprendizaje en relación con una sola exposición anestésica.

Los autores de este trabajo evaluaron el comportamiento socio-emocional de los sujetos expuestos en comparación con el de los controles sanos a los seis meses de edad usando un factor de estrés social leve (un ser humano no familiar). De esta forma, encontraron que los lactantes expuestos a la anestesia expresaron unos comportamientos de ansiedad general «significativamente mayores» frente al grupo control.

LAS ALTERACIONES PERSISTEN AL MENOS 5 MESES

«La tarea que usamos está diseñada para ser similar a la empleada para evaluar la disposición a la ansiedad y la inhibición conductual en niños, aumentando por tanto la aplicabilidad del estudio a los humanos», dice la primera autora, Jessica Raper, investigadora asociada en la División de Desarrollo y Neurociencia Cognitiva en Yerkes, donde se realizó el ensayo. Los resultados del estudio también demuestran que las alteraciones en el comportamiento emocional persisten por lo menos cinco meses después de la exposición anestesia, lo que sugiere efectos a largo plazo.

La coinvestigadora María Alvarado, también del Centro de Investigación Yerkes, añade: «Los eventos que afectan al cerebro en desarrollo tienen el potencial de influir en una amplia gama de comportamientos más tarde en el desarrollo». Estos resultados son parte de un estudio longitudinal más grande y los autores continuarán analizando a estos sujetos para caracterizar completamente la cantidad de tiempo que estos cambios emocionales persisten y si se resuelven con el tiempo.

Teniendo en cuenta que la mayoría de las cirugías pediátricas no tienen alternativa, los estudios futuros pueden utilizar este modelo de primates para desarrollar un nuevo agente anestésico o profiláctico con el fin de contrarrestar el impacto de la anestesia en el comportamiento en los niños. Los hallazgos también sugieren que se requiere trabajo adicional para identificar los mecanismos por los que los anestésicos pueden causar cambios a largo plazo en la función del sistema nervioso central que impactan en el comportamiento.