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Guardia Civil instó a la mujer del batería de Los Piratas a denunciarle después de morir

El letrado cree «a priori» que hubo una «actuación desproporcionada» del agente que disparó, y lamenta la falta de información

PONTEAREAS (PONTEVEDRA), 27 (EUROPA PRESS)

La Guardia Civil instó a la mujer de Javier Fernández Fernández, batería del grupo Los Piratas, que falleció el miércoles tras recibir un disparo de un agente de la Benemérita, a que interpusiera una denuncia contra su marido, que en ese momento ya estaba muerto, por un caso de violencia de género, algo a lo que ella se negó.

Así lo ha desvelado este jueves, en declaraciones a los medios, el letrado de la mujer, Gerardo Gayoso, quien ha explicado que, sobre las 20.00 horas del miércoles, se presentó junto con Andrea M.A. en el cuartel de Ponteareas, tras haber sido requeridos por la Guardia Civil. Hasta allí se desplazó también un amigo de la pareja, testigo presencial del disparo que acabó con la vida del músico.

Según el letrado, «la intención» de los agentes que hablaron con ella era que interpusiera una denuncia contra Javier –que había fallecido en el hospital Meixoeiro sobre las 16.30 horas– por violencia de género, algo a lo que ella se negó. «La familia quiere insistir en que no es un caso de violencia de género», ha aseverado, y ha mostrado la disposición de los allegados de Javier para colaborar en todo con la investigación policial y judicial».

«Me parece que la Guardia Civil tenía interés en que fuera un caso de violencia de género», ha apuntado el abogado, quien ha confirmado que ni Andrea ni el testigo presencial del disparo han declarado en el cuartel, ya que no se ha abierto oficialmente ningún proceso judicial y no tienen información sobre las diligencias.

Gayoso ha lamentado que la Guardia Civil esté «retrasando» dicho procedimiento al no haber remitido las diligencias al juzgado, lo que impide a los familiares personarse en la causa y recibir información directa. «Estamos huérfanos de toda información. ¿Qué están buscando? Ya se sabe quién disparó», ha indicado, y ha explicado que, hasta que no conozcan los detalles de la causa, no sabrán qué tipo de responsabilidades o a quién se le pueden exigir.

«ACTUACIÓN DESPROPORCIONADA»

No obstante, ha precisado que «a priori», parece que el caso se explica por una actuación «desproporcionada» de un agente de la Guardia Civil ante una persona que sufría un trastorno bipolar. «No culpamos a nadie, nuestra intención es descubrir la verdad, si hubo una negligencia o una actuación desproporcionada», ha insistido.

Con respecto a la actuación de la Guardia Civil, que en todo momento se ha referido al suceso como un caso de violencia de género, el abogado ha subrayado que, a la llegada de los agentes, Andrea estaba fuera de la casa, e incluso una persona sacó al bebé de la vivienda y se lo entregó, por lo que Javier no suponía un peligro ni para ella ni para el niño.

Asimismo, el amigo de la pareja que se encontraba en el interior de la vivienda cuando se produjo el disparo ha asegurado que, al ver la intención del agente de disparar, le repitió que era una persona con una enfermedad mental, «nada que ver con violencia de género».

TRATAMIENTO SUSPENDIDO

«A la Guardia Civil se le dijo que se trataba de un enfermo, que estaba en tratamiento psiquiátrico y que, posiblemente, por falta de medicación, sufrió un brote psicótico», ha añadido. A ese respecto, ha confirmado que la familia está tratando de ponerse en contacto con el médico que supervisa su tratamiento para conocer las circunstancias por las que se le habría sido suspendido.

Del mismo modo, la familia está pendiente de conocer cómo se produjo la evacuación de Javier al hospital, ya que, según algunos testigos, primero llegó una ambulancia asistencial del PAC de Ponteareas y, posteriormente, una UVI móvil. Entre el disparo y la asistencia final pudieron haber pasado 40 minutos, según el abogado.

Finalmente, Gerardo Gayoso ha negado que Andrea hubiera estado retenida por su pareja y ha asegurado que ningún testigo escuchó a Javier diciendo que iba a «cortarlos a todos en trocitos», una frase que le atribuyó la Guardia Civil.