Quantcast

Vargas Llosa clama que no da exclusivas y toda España vio la villa donde pasó sus vacaciones con Isabel Preysler

Puede que sea cierto que el venerable Vargas Llosa no ofrece o cobra exclusivas, pero es un hecho que semana tras semana, su novia, Isabel Preysler junto a su familia, no dejan de aparecer en su publicación de cabecera y casi su oficina de prensa, la revista Hola!. Está por verse si ella cobra o no cobra por sus apariciones, por todas ellas o solo por algunas. Y puede que, incluso, algunos de esos reportajes sean el pago a favores debidos del pasado, pero es un hecho que las páginas de la revista están siendo este verano el boletín oficial de la familia. 

El caso es que mientras el Premio Nobel se 'peleaba' con The New York Times y les remitía una carta quejándose por publicar noticias acerca de su romance con la filipina o informaciones que afirman que está cobrando por exclusivas en aquella revista, cada vez está más claro que al menos la filipina y su familia sí tienen trastos con la publicación rosa. Y la comunicación interna pues, no parece muy fluida.

Este miércoles, por ejemplo, el cuché desvelaba las «románticas y paradisíacas vacaciones» de la pareja. Uu reportaje en el que, por supuesto, aparecía Vargas Llosa. La revista detallaba aspectos de la fabulosa villa donde se alojaron, con todo tipo de comodidades, así como del carrito de golf que el Nobel conducía para moverse por la isla de Mustique. Pero en semanas anteriores, la publicación también se centró en el look de la filipina, citando todas las marcas que la viuda de Miguel Boyer llevaba encima para salir a cenar con su pareja en Lisboa, o su primer baile juntos llevado a la portada.

Y todo eso, ¿sin cobrar y sin que Mario Vargas Llosa se de por concernido? Si nos remitimos a sus palabras, parece que sí: «Nunca he vendido una fotografía a la revista ¡Hola! ni a ninguna otra sobre mi relación o cualquier asunto personal. Estoy atónito al saber que este tipo de chismes pueden aparecer en una publicación respetable», escribió el Nobel al New York Times en su carta.