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Una anciana se va de su residencia para hacerse un tatuaje

Se llama Sandie Sellers, tiene 79 años, 11 nietos y una vida de lo más tranquila en su residencia de ancianos, pero le faltaba algo. Ese 'algo' fue un tatuaje, el primero de su vida, y para hacérselo se escapó de donde vive sin que nadie se diera cuenta acompañada por una de sus nietas.

Cuando su hijo fue a verla no la encontraba por ninguna parte y es que esta abuela se estaba tatuando un diminuto corazón en el brazo, tal y como publica el diario 'Mirror'. «Cuando llegas a mi edad tienes que vivir la vida al máximo todos los días», dijo la anciana que bromea cuando cuenta que no sintió nada en el momento de hacérselo.

Sellers estaba rodeada de chicos jóvenes mientras se tatuaba y pensaron que era «fantástica» su decisión. Su hijo no le podrá reprochar nada, ya que él también tiene ocho tatuajes por su cuerpo.