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¿Qué es la dieta macrobiótica?

La dieta macrobiótica que tan de moda está últimamente se basa en un tipo de alimentación que se inspira en los principios del Yin y el Yang, es decir, en las dos fuerzas antagónicas e inseparables que se encuentran en toda la naturaleza. Este tipo de gastronomía oriental la trajo a Europa el japonés Georges Ohsawa y hablaba de la medicina china y el zen que se puede alcanzar mediante el budismo.

Con este pretexto nació este tipo de dieta, que se basa en respetar las proporciones de los alimentos que se ingieren a diario para que sean bien asimilados por el organismo a través de técnicas en la cocción, en la sal o en la fermentación. Según los propulsores de esta alimentación, las personas se sienten mucho más saludables, sociables e incluso han llegado a decir que nunca van al hospital, aunque esto no está comprobado científicamente.

Reglas de la dieta macrobiótica

Los principios de la dieta macrobiótica que se basan en el Yin y el Yang dicen que solo hay que comer cuando se tenga hambre, la cantidad necesaria y los alimentos de temporada. Todo lo que se ingiera debe estar correctamente masticado, además de hacerlo en ambientes relajados y sin ningún tipo de bullicio.

Se debe dar prioridad a los cereales integrales para «conseguir el equilibrio» y utilizar la sal marina para cocinar, además del miso, algas marinas, kuzu, lotus y mebosi para aderezar los alimentos.

Alimentos clave y alimentos prohibidos

La dieta macrobiótica incluye los cereales de origen biológico e integrales, como el arroz, la cebada, el maíz, el trigo, la avena, el centeno, el mijo y el cuscús, siempre y cuando estén hervidos, cocidos o en forma de sopa o tarta. Se recomienda el consumo de la soja, las algas marinas, los aceites vegetales, las verduras y las hortalizas, siempre que estén cocidas y supongan un 25% de la ingesta diaria. Las legumbres deben ser un 15% de lo que se come.

Sin embargo, las proteínas de origen animal están muy restringidas, así como otro tipo de alimentos que no son nada recomendables. Solo se permite comer pescado blanco dos veces a la semana, y de carnes solo se pueden comer las de pollo y pavo de manera excepcional, siempre y cuando todo esto sea cocinado con sal marina y en recipientes de barro o acero inoxidable, removido con cucharas de madera.

Los huevos solo se deben tomar de vez en cuando y siempre que estén fertilizados, además de las frutas que tienen que están en buen estado, cocidas o totalmente crudas. El café está totalmente prohibido y se sustituye por té natural que proceda de China o Japón.

Todas las carnes rojas, las grasas animales, los productos lácteos, los tomates, berenjenas, patatas, los azúcares, las frutas tropicales y los alimentos que hayan sido cultivados con abonos químicos o con conservantes y colorantes se deben desechar por completo.

¿Es saludable?

Los expertos en nutrición están muy preocupados por el auge de esta dieta macrobiótica porque creen que puede provocar en el organismo un déficit de vitaminas y proteínas provocado por la gran cantidad de alimentos que están prohibidos. Al ser una dieta muy estricta, puede que se encuentre lo contrario a lo que se busca, que normalmente es el bienestar físico y mental.

Además de los posibles problemas físicos que causa este tipo de dieta, hay otro aspecto poco beneficioso para la persona y es el bolsillo. El precio de los alimentos y componentes con los que se tienen que realizar las comidas son muy caros, además de difíciles de encontrar, por lo que seguramente una persona con un salario normal no pueda permitírselo.