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Carles Guerra, nuevo director de la Fundació Tàpies

«Hay que mantener su legado como objeto de debate, no como patrimonio acabado»

BARCELONA, 30 (EUROPA PRESS)

El crítico de arte Carles Guerra Rojas (Amposta, 1965) ha sido nombrado director de la Fundació Antoni Tàpies de Barcelona para los próximos cinco años, ha anunciado este martes en rueda de prensa el presidente del Patronato, Xavier Antich.

El sustituto de Laurence Russel ha sido acordado de forma unánime por la Comisión de expertos que ha evaluado las candidaturas presentadas al concurso público internacional, al que se han presentado 20 personas de «altísimo nivel» –14 de ellos españoles–.

Los miembros de la Comisión son Xavier Antich, Manuel Borja-Villel, Josep Maria Carreté Nadal, Catherine David, Llucià Homs, Pere Portabella y Toni Tàpies, que han valorado que el proyecto de Guerra es «ambicioso, atractivo y original».

También han valorado la «solvencia» de la formación académica y profesional de Guerra, doctorado en Bellas Artes por la UB y máster en Media Studies por la New School for Social Research de Nueva York (Estados Unidos), además de profesor de la UPF y del Center for Curatorial Studies del Bard College de Nueva York.

Además, destacan su experiencia en museos y centros de arte contemporáneo, así como su conocimiento «en profundidad» de la trayectoria de la fundación y la obra de Antoni Tàpies, lo que le permitirá plantear un impulso renovado sin renunciar a su historia.

Han considerado también el «acierto, rigor, atractivo y operatividad» de su proyecto, su capacidad para construir redes de relaciones y complicidades, su conocimiento del medio cultural nacional e internacional y su capacidad para realizar una buena gestión económica.

«RESPUESTA CRÍTICA A LA MODERNIDAD»

Guerra ha explicado en la rueda de prensa que su proyecto para el museo pasará por buscar una «respuesta crítica a la modernidad» que no ha tenido lugar en España, y que debe dar respuestas genuinamente locales frente a cómo los tiempos están cambiando.

Por eso, defiende «retomar la historia de la producción intelectual», cogiendo como ejemplo a Tàpies, que no sólo era artista, sino que también escribía artículos para intervenir en el momento en el que vivía, superando la concepción de que el pintor únicamente pinta.

NO COMO PICASSO Y MIRÓ

«Hay que mantener el legado de Tàpies como objeto de debate y no como patrimonio cerrado y acabado. No me gustaría que pasara como con Picasso o Miró», ha dicho el nuevo director, que también tiene la misión de hacer sentir la fundación como necesaria a toda la sociedad.

Guerra defiende también incorporar en su seno a diferentes tipos de capitales, no como se ha hecho tradicionalmente, que sólo se ha tenido en cuenta a una sociedad civil capaz de aportar dinero: «Tenemos la oportunidad de corregir una interpretación restrictiva de la sociedad civil».

A la espera de saberse la programación en otoño, Guerra ha avisado de que concibe el nuevo espacio de la fundación como un plató donde «el público debe participar y ser poseído», generando una gran movilización que dé lugar a un laboratorio cívico con aportaciones de diversa índole por parte de la sociedad.