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Empleados que todo buen jefe debería despedir… si tiene cariño a su dinero

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Dentro de la empresa existen múltiples personalidades que conviven en mayor o menor armonía. Crear e

Dentro de la empresa existen múltiples personalidades que conviven en mayor o menor armonía. Crear equipos eficaces, responsables y en los que prime el compañerismo y el buen ambiente a pesar de la presión laboral puede llegar a ser el secreto de buena parte del éxito de cualquier aventura empresarial. Lograrlo es una de las grandes cualidades de cualquier empresario de éxito. Y no es sencillo. La fauna laboral está llena de 'presas' y 'depredadores' y lograr el equilibrio del ecosistema del centro de trabajo es una responsabilidad que requiere conocimientos, habilidades sociales y sentido común.Las herramientas para conseguirlos están en los miles de manuales y tratados sobre recursos humanos que podemos encontrar en el mercado, pero en todos ellos se incluyen retratos de los empleados llamados 'tóxicos', un adjetivo que engloba un montón e cualidades y personalidades que puede llevar a cualquier emprendedor al fracaso. Y es que tener un entorno profesional diverso garantiza una mayor participación, mejor comunicación, innovación y creatividad. Además, aumenta la productividad y mejora el ambiente laboral. Pero, todo puede convertirse en el típico gallinero en que todo el mundo anda como pollo sin cabeza, o peor, en el que un montón de gallos se enfrentan en peleas intestinas a vida o muerte. Es entonces cuando estas personalidades, en lugar de beneficiar, perjudican el entorno.Esos trabajadores, al margen de otras consideraciones personales, son tan dañinos para una empresa como lo son para sus propios compañeros. Según muchos expertos en Coaching Empresarial, existe una lista de características que los directivos no pueden ni deben soportar entre sus empleados. Identificarlos es misión de todo buen empresario o emprendedor. En su libro 'Jefes Irritantes y Empleados Tóxicos', Francisco Muro Villalón asegura que existen métodos eficaces para redimir a estos personajes. Sin embargo, el primer paso es identificarlos. Con un poco de buen humor y sacando aristas a cada retrato puede resultar mejor: 1.- El sobrevalorado: Es el típico farsante. Y solo quien tiene un único compromiso con la empresa que mantiene o paga tomará las decisiones correctas. El jefe que tolera o fomenta 'favores' s es carne de concurso de acreedores y procesos liquidatorios. Quien tolera enchufados se expone. Y esos empleados que piensan que, efectivamente, la 'vida es chula', suelen ser los más sobrevalorados en ciertos niveles de la empresa. El empleado sobrevalorado es el que mejor vive y sin embargo, debería ser un trabajador de éxito efímero. Es decir, tuvo un golpe de suerte, uno solo. Un giro de la diosa fortuna que le sonrió en un momento culminante y que le ha servido para vivir bien el resto de su vida. Este personaje suele tener una gran lista de recomendaciones, es el amigo de un directivo excepcional o simplemente ha trabajado en grandes compañías, sin embargo, no quiere decir que tenga la calidad ni que cumpla con los estándares que la empresa desea. Cualquier experto dirá de ellos que sus egos exceden sus verdaderas capacidades para actuar.¿Qué hacer con ellos? Tienen buenos curriculos por quel tiemop pasa y quizás, solo quizás, algo habrán aprendido. el jefe debería tener claro idea de que si no sirve en la empresa, no tiene por qué tenerlo. Estos personajes son fáciles de detectar: suelen decir a todo que sí es posible, aplazan fechas de entrega y ponen cualquier pretexto para decir que los demás no están a su altura. Conviene ponerle fechas de entrega a proyectos y reportes. No cumplirán. Es un hecho. En el mejor de los casos, ellos mismos se rinden. 

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