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El 19% de adolescentes ha vivido un proceso de reconstitución familiar en algún momento de su vida, según un estudio

MADRID, 18 (EUROPA PRESS)

El 19% de los adolescentes ha vivido un proceso de reconstitución familiar en algún momento de su vida, según los datos del estudio 'Las familias reconstituidas: la visión de los menores', presentado este jueves por la Unión de Asociaciones Familiares (UNAF), con el apoyo del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, en el que analiza la situación de este modelo familiar, formado por una pareja en la que al menos uno de sus miembros tiene hijos o hijas de una relación anterior.

La directora del estudio y profesora Titular de Psicología Social de la Universidad Complutense de Madrid, Alicia Garrido, ha señalado que «no es la estructura familiar lo que influye negativamente en las personas» sino «el conflicto que se da en la familia» ante la separación. En este sentido, ha explicado que la familia tradicional no tiene por qué «ser mejor» pero ha matizado que «cuando hay dos familias el grado de conflicto es más elevado».

El informe también refleja «el alto grado de satisfacción que los adolescentes tienen con sus familias», un porcentaje «ligeramente» más elevado cuando viven en una sola familia. También ha señalado que la relación del menor con la madrastra o pareja del padre es más conflictiva que con el padrastro o pareja del padre. Según ha explicado Garrido, esto se debe a la «cierta desigualdad en el reparto de roles, donde la mujer «asume las tareas domésticas y de cuidado de los hijos».

Por otro lado, el documento muestra que la reconstitución familiar se vuelve más compleja las relaciones entre hermanos y hermanas. Cada vez son más los menores que tienen hermanos o hermanas con quienes no residen (7%) y aumenta el número de hogares en los que conviven hermanastros y hermanastras (3%).

ESTADÍSTICAS OFICIALES NO ADECUADAS

Asimismo, según ha explicado la directora del estudio, «las estadísticas oficiales no están recogiendo de manera adecuada la cantidad de familias reconstruidas, porque el censo responde a una definición de familia con un criterio residencial». De esta forma, solo se considera familia a aquellas personas que conviven juntas, lo que «invisibiliza» los casos en los que reconstitución familiar la ha hecho el progenitor no residente, «en la mayoría el padre, algo que el censo no recuenta». En este sentido, asciende del 6% al 14%. Sube al 19% cuando también se incluye en las estadísticas que en la nueva familia también realice alguna ruptura.

Por su parte, el responsable del Servicio de Atención a Familias Reconstituidas de UNAF, Gregorio Gullón, ha explicó que desde el servicio ayudan a las familias «a definir los roles de los distintos miembros, fomentar la biparentalidad cooperativa, construir la relación de los menores con las nuevas parejas y evitar la creación de dos contextos educativos y normativos dispares».

Asimismo, la directora de UNAF, Julia Pérez, ha presentado la Guía de Familias Reconstituidas, un manual de orientación para ofrecer a estas familias algunas claves que les ayuden a afrontar de forma positiva los retos de la reconstitución familiar. «En esta guía ofrecemos consejos prácticos sobre cómo resolver la ambigüedad de roles en las nuevas parejas, cómo mejorar su relación con hijos e hijas o cómo evitar la falta de equidad entre los menores, con el fin de ayudarles en su vida cotidiana y mejorar la convivencia», ha explicado.

En la misma línea, la directora general de Servicios para la Familia y la Infancia del Ministerio de Sanidad, Servicios Sociales e Igualdad, Salomé Adroher, ha afirmado que el punto de partida de estas familias «es una pérdida o una ruptura que no solo afecta a las parejas, también a los niños y adolescentes que se ven inmersos en la convivencia con nuevas personas» y «viven un cambio con sentimientos y emociones encontradas». En este punto, según ha señalado, «es en el que las administraciones deben prestar apoyo, orientación y pistas para que el ajuste se3a adecuado».