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Aumentan los porcentajes de pacientes sometidas a la terapia de conservación del seno

MADRID, 17 (EUROPA PRESS)

El porcentaje de pacientes con cáncer de mama en estadio temprano sometidos a terapia de conservación del seno ha aumentado desde el 54,3 por ciento en 1998 al 60,1 por ciento en 2011, aunque factores no clínicos, como los datos demográficos socioeconómicos, los seguros y los pacientes que deben viajar larga distancia hasta las instalaciones de tratamiento persisten como obstáculos clave para el tratamiento, según un informe publicado en la edición digital por 'JAMA Surgery'.

Los Institutos Nacionales de Salud (NIH, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos emitieron en 1990 una declaración de consenso en apoyo de este método de tratamiento y que dio lugar a una disminución sustancial de las tasas de mastectomía y la aceptación generalizada de la terapia de conservación del seno (BCT, por sus siglas en inglés) como un tratamiento adecuado para las primeras etapas cáncer de mama.

Sin embargo, durante la última década, los avances técnicos y otros desarrollos pueden haber creado nuevos incentivos distintos a la terapia de conservación del seno entre las pacientes que son buenas candidatas, incluyendo las pruebas genéticas, los avances en las técnicas de reconstrucción y el aumento del interés de las pacientes en la mastectomía profiláctica contralateral.

La doctora Isabelle Bedrosian, del Centro de Cáncer MD Anderson, Houston, de la Universidad de Texas, y coautores utilizaron la Base de Datos Nacional del Cáncer para examinar los factores que influyeron en las decisiones quirúrgicas de las mujeres con cáncer de mama en etapa temprana tratadas entre 1998 y 2011. Los autores buscaron en los datos de un grupo de 727.927 mujeres.

El porcentaje de mujeres con cáncer de mama en estadio temprano sometidas a BCT aumentó del 54,3 por ciento en 1998 al 59,7 por ciento en 2006 y luego se mantuvo estable, terminando en el 60,1 por ciento en 2011. El uso de BCT fue mayor en las pacientes de edades comprendidas entre 52 y 61 años (62,8 por ciento) en comparación con las pacientes más jóvenes (57,8 por ciento) y en aquellas mujeres con más educación (61,7 por ciento). Las tasas de BCT fueron menores en las pacientes sin seguro (49,3 por ciento) en comparación con las mujeres con seguro privado (62,3 por ciento) y entre las que tenían ingresos medios más bajos (51,1 por ciento), según los resultados.

Los programas académicos de cáncer (59,8 por ciento), el Noreste (64,5 por ciento) y vivir a menos de alrededor de 17 millas de una instalación de tratamiento (entre el 59 y el 60,1 por ciento) fueron factores asociados con mayores tasas de BCT en comparación con los programas de cáncer de la comunidad (55,4 por ciento), el Sur (52 por ciento) y vivir más lejos de una instalación de tratamiento (54 por ciento).

Los investigadores detectaron aumentos en el uso BCT entre 1998-2011 en todos los grupos de edad (del 48,2 al 59,7 por ciento), en los programas de cáncer de la comunidad (48,4 por ciento en 1998 frente a 58,8 por ciento en 2011) y en las instalaciones ubicadas en el Sur (45,1 por ciento en 1998 frente a 55,3 por ciento en 2011).

«Esta revisión nacional integral demuestra que las tasas de BCT han aumentado durante las últimas dos décadas. Las disparidades en el uso de BCT por la edad, la ubicación geográfica y el tipo de programa de cáncer han mejorado desde 1998. Sin embargo, los seguros, los ingresos y la distancia de viaje hasta las instalaciones de tratamiento persisten como obstáculos clave para el uso de BCT. Es poco probable que estas barreras socioeconómicas es se eliminen sin cambios en las políticas de salud», concluye el estudio.