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Ricardo Sáenz de Ynestrillas: “Votaré a Ahora Madrid”

España vive quizá el momento más 'político' antes de unas elecciones municipales y autonómicas. Y cabe pensar que es comparable a los preliminares de la convocatoria de 1979. Con algunas notables diferencias por la ausencia de la presión terrorista y el 'ruido de sables'. Y se palpa emoción y cierta 'reideologización' ciudadana. Hay expectación, además, ante el supuesto final del bipartidismo. ¿Volvemos a un clima lejanamente similar al que se vivió durante la Transición? No faltan un voto más fragmentado, multitud de partidos y diferentes opciones de centro izquierda y derecha. Y tampoco unas pocas fuerzas políticas con peso electoral real abogando por grandes reformas y por abrir un periodo constituyente. Y, por supuesto, siguen estando quienes en algún momento, cuestionaron la forma del Estado. 

Una de esas fuerzas emergentes es Podemos, que ha dado paso a una pretendida centralidad. Y uno de sus votantes más ilustres, confeso y quizá converso, es Ricardo Sáenz de Ynestrillas, en su día procesado y absuelto por el asesinato del diputado de Herri Batasuna Josu Muguruza y diez acciones terroristas más contra ETA. Ynestrillas fue protagonista de una larga lista altercados en la calle y en los juzgados, algunos contra personas que sostenían argumentos que el próximo domingo defenderá en las urnas. O eso dice. 

Renegado de parte del tiempo que pasó defendiendo proyectos de ultra derecha, con seis años de cárcel en el equipaje y 49 a su espalda, sorprende a su interlocutor. Él sostiene que, de algún modo, siempre estuvo donde está ahora.

La conversación con Sáenz de Ynestrillas es tranquila, pausada. Sopesa, mide y saborea cada respuesta que ofrece. Un silencio de tres o cuatro segundos antecede sus palabras porque como asegura, “todo vale cuando se trata de dañarme a mí, cuando se pretende borrarme de un plumazo a golpe de sentencia o titular. Y acepto que en el pasado pude equivocarme”. El interesado se declara, en cierto sentido, en periodo de apostasía política. “Menudo jaleo. Hace tiempo apoyé a UPyD y se escuchaban los gritos: 'Mira les apoya Ynestrillas. UPyD es fascista! Toma ya. Y ahora ocurre con Podemos… Parece que yo no tengo derecho a razonar a evolucionar políticamente. Pero vamos, lo que es irrenunciable es mi pasión por la política y el conocer donde está la gente que quiero , mi familia y los espacios reducidos que a uno le importan”, comienza.

-Dices que siempre fuiste falangista, y que no es lo mismo que ser de derechas

Es verdad que siempre se me ha ubicado en la extrema derecha. Pero yo nunca me he considerado miembro de la extrema derecha. España y sus medios de comunicación son bastante dados a ignorar el matiz y el trazo fino. Somos de trazo grueso y el que no es 'rojo' es 'facha', y eso no siempre responde a la realidad. 

Para mi la extrema derecha es aquella que reprocha moderación al PP, que haya traicionado los supuestos que hicieron suyo como la unidad nacional y el terrorismo. Y no coincidimos: Yo le reprocho todo al PP. Estoy en la antípodas. Le reprocho sus propuestas económicas y sociales. En el que unos pocos explotan a la mayoría y forman una oligarquía social clara.

-Reconozca que el viraje en el discurso… En fin

Tengo que reconocer que soy falangista, pero el falangismo es muy amplio y ambiguo, lo hay de izquierdas y derechas. Como el peronismo en Argentina. Pero tengo que asumir que siempre me he movido con organizaciones de extrema derecha para tratar de modificar sus modos y formas, sus propuestas para llegar a un falangismo más auténtico, más reformista, más social y de izquierdas, si se quiere. Es evidente que no lo he conseguido. Me he equivocado de entorno político. Hay un 80% de mi discurso que no he modificado. El otro 20% sigue una evolución natural por edad y generación.         

                                 

-Es que menudas fotos algunas que hemos rescatado…

Hoy en día no me haría una foto como aquellas. Nunca. Defendí siempre, por su significado, la bandera con el águila de San Juan (La del Águila imperial). He defendido cosas que en el aspecto teórico pueden no tener mácula, pero en la práctica es otra cosa. Cuando ves una bandera de San Juan y miras hacia abajo siguiendo el palo que la sujeta, casi siempre te encuentras un imbécil. A menudo hay un 'friki', un subnormal, un cretino que enarbola la bandera. O un ultrasur, un tío disfrazado de nazi, de las SS… Aquel escudo sobre la rojigualda, que es una bandera borbónica, fue obra de Franco y un contrasentido, por supuesto.

Uno tarda tiempo en darse cuenta de estas cosas porque quizá sea demasiado contumaz…

– Esa renuncia de los últimos tiempos no habrá sido fácil

No lo es a nivel humano. Yo a mis amigos no les exijo pruebas de pureza de nada. Tampoco de militancia en ningún sitio. Me da igual que un amigo se identifique con el fascismo, el socialismo o con el colectivo de gays y lesbianas. Es mi amigo por alguna razón y lo seguirá siendo. Punto. Pero para mucha gente la amistad va en función de lo que mantengas y defiendas. Y basta que cambies tu posicionamiento físico para que ya no seas considerado. Y es lo que me ha pasado a mi con mucha gente de extrema derecha a raíz de mi apostasía política. He establecido distancia con cierta gentuza.

– Yo lo compararía con el viaje político de Jorge Verstrynge… Pasó del nazismo, al PSOE y ahora a Podemos

Esa comparación la hace mucha gente. Pero no se sostiene. Aún cuando puede haber un origen similar y un destino común donde hemos ido a parar, realmente no hay ningún paralelismo. Verstrynge comienza en CEDADE, un grupo nacionalsocialista y pasa a un partido de derecha liberal como el AP. Y luego el PSOE, al PCE y ahora la órbita de Podemos. Yo empecé en política siendo falangista y lo sigo siendo.

– Pero recientemente encabezas una refundación de Bandera Negra, un proyecto histórico anarcoide

La puesta de largo de aquel proyecto, de 'Bandera Negra' fue en las manifestaciones de 22-M, las 'Marchas de la Dignidad' -la primera huelga general sin la participación de los sindicato mayoritarios y de clase, CC.OO y UGT- en la que coincidimos con colectivos sindicales, de extrema izquierda. Entonces ya se dijo que nos estábamos infiltrando en los movimientos sindicales para reventarlos desde dentro. Nadie se preguntó, 'mira Ynestrillas y su gente, curioso…'. La respuesta ya la sabían… Estamos acostumbrados a la etiqueta y al prejuicio.

Deberíamos ser conscientes de que el propio José Antonio Primo de Rivera, al final de sus días, se acercó a los movimientos sindicales, de izquierda y revolucionarios. Y a figuras como Ángel Pestaña, el gran líder sindical y anarquista. Lo que trascendió de su trayectoria fue la imagen de Falange que asumió Franco para su beneficio y perpetuación de su régimen.

– Parece que reniega de su pasado 

Es una evolución, aunque la esencia ideológica es inalterable. Mire, estoy convencido de que José Antonio o Ramiro Ledesma Ramos, estarían al lado de Podemos original, aunque menos al de ahora. Solo hay que revisar los últimos días de estos líderes. Se acercaron a Buenaventura Durruti, por ejemplo. El interés real de la Falange genuina era ganarse a las grandes masas de trabajadores, de estudiantes, profesores, profesionales liberales por encima de clases y estratos sociales para encauzar una lucha revolucionaria. Nada que ver con la realidad de la oligarquía, la órbita burguesa de extrema derecha y explotadora que fue, después, el sostén del régimen franquista.

Ramiro Ledesma hablaba de cambiar la forma política injusta del Estado y decía: 'si esto hay que hacerlo al grito de abajo el fascismo, pues a ello…'. Llegaron a decir que las formas son lo de menos… ¿Le recuerda algo? Y eso, a pesar de que, al principio, se unen a los fascismos. Luego se alejaron porque se dieron cuenta de que seguían mandando los oligarcas.

– Pero las cosas que dice no suenan a nuevas, como parece que sí suena novedoso, para muchos, el mensaje de Podemos…

Son los tiempos y el lenguaje. Tratamos de recuperar la bandera de Falange auténtica que el sistema se cargó en la primera transición por sostener una verdadero mensaje de izquierda revolucionaria que no interesaba al régimen. Interesan los partidos que lo alimentan. En el caso de Podemos, lo apoyo a nivel personal y con el grupo que trabaja conmigo. Pero es necesario que alguien vuelve a empujar de nuevo a Podemos a la izquierda.

-Bueno, otros hablan de que recupere su frescura…

Puede resultar paradójico. Para mucha gente que yo reclame ahora que ese partido recupere su posición original de extrema izquierda, si se quiere llamar así, será un choque. Pero no es difícil de entender, ni una pose. En mi caso, no es que me cayera del caballo como San Pedro. Hablo de la conexión ideológica con un falangismo reflexivo, elaborado y de izquierda, y por ahí pasamos a cualquier partido de la denominada izquierda española. De hecho, Podemos, ahora mismo, se me ha quedado corto. ¡Y no soy más de izquierdas que Carrillo! El problema es que Podemos se ha centrado tanto que parece un partido socialdemócrata.

Por resumir: Los falangistas defendemos la laicidad del Estado o la república desde el principio, o la reforma agraria o la nacionalización de la banca y los servicio públicos… ¡O no ser de izquierda ni de derechas!

– ¿Dónde debe ir la Constitución si es que hay que reformarla?

Por supuesto que hay que reformarla. Al pueblo español se le ha negado la oportunidad de elegir la forma del Estado. Y se dice del ordenamiento: 'la Constitución que nos hemos dado..' ¡Eso es mentira! No ha habido referéndum para renovar el mandato sobre las fórmula del Estado. Hace falta regenerar la democracia y las formas de participación en ella. Renegamos del sistema de partidos tal y como lo conocemos y vamos a fórmulas de autogestión. Y de federalismo. Los mandatos políticos deben ser imperativos y revocables. Eso es democracia directa. 

– Tanto acuerdo… En fin. Algunos medios de comunicación de derechas han publicado cosas sobre presuntas conexiones, apoyos de responsables de Podemos a ETA, o de apoyos a sistemas como el Chavismo, que supuestamente ofrecía plataformas de salvaguarda a la banda.

Bueno, vamos a ver. Mi pasado, mi presente y mi futuro está en abominar de ellos, en estar siempre frente a ETA. Que el sistema, utilizando a ETA, asesinara a mi padre (Ricardo Sáinz de Ynestruillas Martínez) es una cosa que me obliga a no cambiar nunca. Mi rechazo es inalterable. Lógicamente. Pero una cosa: si antes abominaba del nacionalismo periférico y prehistórico, ahora abomino también del nacionalismo español. Son las dos caras de la misma moneda. Lo mismo. Y se retroalimentan.

Hasta donde yo sé. Podemos, como tal, nunca a dado apoyo al terrorismo etarra. Otra cosa son manifestaciones de algunos de sus miembros antes de estar en ese partido.

– ¿Y la inmigración? Sorpréndame…

No entiendo postulados al respecto como los de Alianza Nacional francesa u otras fuerzas europeas xenófobas. Yo no estaba contra los inmigrantes, sino contra el fenómeno de la inmigración porque consideraba que, de forma masiva e indiscriminada, alteraba las condiciones laborales y sociales de un país. Hoy en día, tras buscarme la vida en Hispanoamérica, es constatado que viajar te abre la mente, te ofrece conocimientos y experiencias esenciales. Yo he sufrido sentirte marginado y maltratado. 

Eso implica derrumbar fronteras mentales. Hoy sé que no tiene sentido estar orgulloso de ser español o no serlo. Hay que estar orgulloso de lo que uno consigue no de donde hayas nacido.

– ¿Ha tenido algún encuentro o entrevista con algún dirigente de Podemos?

Para serte sincero, no. Aunque sí que lo he intentado. He entrado en contacto con algunos grupos de internet, por Facebook, por ejemplo con Podemos abogados. No tuve mucha respuesta. Y he hecho gestiones a través de amigos comunes para tener una entrevista y ofrecerles nuestro apoyo y participación, desde los primeros momentos. Después de estar en la Puerta del Sol con banderas republicanas, viviendo estos movimientos con mucha curiosidad. La gente tiene prejuicios y no le interesa significarse viéndose conmigo. Y es contradictorio porque digeron que no iban a pedir una certificado de pureza a nadie. En fin…

– Puede que seas un apestado en política…

Sí, efectivamente. Cuando uno es sincero y comprometido en las cosas que hace es cuando se produce el rechazo. La gente milita sin demasiado compromiso. Se puede estar un día en el PP y al siguiente en el PSOE. Cuando no te significas no te quemas. Pero si eres vehemente, comprometido y entregado, causas rechazo. No sé… Yo miro mi pasado y he mandado a 'hacer puñetas' todo aquello que conformó mi imagen. Aquel mundo ultra. No renuncio al núcleo central de mi ideología, pero desde aquel mundo me llaman ahora 'rojo' y los de extrema izquierda me llaman 'facha'.

– Y quedan tus tiempos carcelarios, la sentencia a siete años y los seis años de prisión. El asunto de la cocaína…

Aquello lo veo como el episodio más negro de mi vida, y no porque fuera verdad lo que se dijo. No tendría que morderme la lengua, o tener problemas a la hora de reconocer que aquello fuera real, si lo hubiera sido. ¡Pero no lo fue! Fue un montaje del PP que aprovechó todo el entramado de confidentes policiales y algunas circunstancias más, para quitarme de en medio y cargarse al líder político que entonces era.

Verme acusado de delitos que no he cometido constituye un periodo negro. La calumnia hizo mella en mi. Me despellejaron aunque la historia no tiene ni pies ni cabeza. Tengo que vivir con ello. ¡Se me acusó incluso de atracar bares! Pero todo vale porque nadie levantará mi bandera. Y me obligaron a marcharme de España asqueado.