Quantcast

Quitar el flato

Pese a que habitualmente suele aparecer cuando nos exponemos a una intensa actividad física, el flato también puede presentarse en otro tipo de situaciones. Sea como fuere, ¿sabes cómo evitarlo?

Antes de pasar a explicar qué puedes hacer para que desaparezca ese problema, es importante destacar que es un dolor que aparece de forma repentina y sin previo aviso en una zona situada entre el abdomen, el diafragma y el pecho y que los expertos aseguran que se da por las diferentes oscilaciones en el terreno a la hora de hacer deporte, ya sea running o footing.

En primer lugar, para evitar el flato es importante la selección de un correcto calzado. Independientemente de la aparición de ese pinchazo, las zapatillas deben amortiguar siempre bien para no caer en lesiones de rodilla u otras partes del cuerpo que sufren en cada una de las zancadas que hacemos. Es recomendable también intentar correr por zonas no muy irregulares.

A la hora de evitar el falto, los médicos también suelen aconsejar que se controlen las digestiones. Recuerda espaciar tus salidas y no salir a correr en los dos o tres horas posteriores a la comida y la cena (el desayuno si te da esa opción). En cuanto al líquido que ingieras, debe ser siempre en pequeños sorbos para no llenar el estómago con demasiado aire.

La respiración es otro de los puntos clave para evitar su aparición. ¿Por qué? Muchos corredores tienen técnicas erróneas y no hacen las típicas premisas de inspirar por la nariz y espirar por la boca.

Pero… ¿Qué hacer si el flato ha aparecido? En ese sentido, hay una serie de trucos que pueden venirte muy bien:

– Respira profundamente. Con ello, el diafragma se relaja y el dolor podrá desaparecer. Si ves que no lo hace, para antes de provocar una situación peor.

Prueba a masajear la zona abdominal, de arriba abajo y haciendo movimientos circulares.

– Frunce los labios al realizar el movimiento de expiración, ya que con ellos evitarás que haya un exceso de aire en los pulmones.

Meter la tripa hacia dentro, ya que así conseguirás una respiración rítmica y constante.

– Estira la zona abdominal haciendo especial énfasis en las inclinaciones laterales del hombro.

– Si eres atleta profesional (o pretendes serlo): baja el ritmo unos 20-30 segundos/km, respira profundamente y aguanta el aire todo lo que puedas hasta la expiración.

Beber agua de forma tranquila y en pequeños sorbos (siempre debe hacerse en parado)