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No tengo hijos porque no me da la gana

No, no me da la gana tener hijos, ¿algún problema? Probablemente muchos de vosotros estéis pensando que soy una borde y una maleducada por ser tan tajante. Disculpadme, pero es que cuando ya te han preguntado alrededor de un millón de veces (sin exagerar) eso de '¿qué, y tú cuando te vas a decidir a tener niños de una vez?', os aseguro que ya no quedan muchas más respuestas posibles. NO QUIERO NIÑOS Y PUNTO.

Al principio respondes con la mejor de tus sonrisas (forzadas, claro) que por ahora no está en tus planes o que no es el mejor momento. Pero llega un día en que te cansas de escuchar siempre la misma historia, y de ser educada con alguien que no lo está siendo en absoluto contigo. ¿O es que acaso no os enseñaron de pequeñitos que entrometerse en la vida de la gente está muy feo?

Pero el problema (no exagero, para mi este tema supone un verdadero problema de falta de respeto) se pone realmente feo cuando a la gente ya no le vale la excusa de que todavía eres muy joven para planteártelo, y te empiezan a atacar con la dichosa frase de 'pues no sé a qué estás esperando, se te va a pasar el arroz'.

¿Perdona?, ¿que se me va a pasar el qué? Yo no quiero tener hijos ni ahora, ni nunca, así que no se me va a pasar nada. Por esto, mucha gente me tacha de egoísta, me espeta que a ver si maduro de una vez para ver que hay mundo más allá de mi ombligo, y me dice con lástima que me voy a perder una de las mejores cosas de la vida.

Sin embargo, lo que a mí me da verdadera lástima es que la mayoría del mundo sea tan 'valiente' de atreverse a juzgar al prójimo solo por el estilo de vida que decide llevar.

¿Sabéis?, hay una gran diferencia entre todas aquellas personas que me presionan para despertarme el instinto maternal y yo. Mientras que ellos son tremendamente maleducados por atreverse a meterse de esa manera tan descarada en mi vida, yo respeto a todo aquel que decide tener niños y formar una familia. Claro, porque no soy ningún ogro que odia a los bebés, ni me salen granos cada vez que estoy cerca de uno.

Además, y aunque suene a tópico, me parece una decisión muy valiente traer un niño a este mundo con los tiempos que corren.Y por supuesto, también admiro a todas aquellas personas que no renuncian a su deseo de ser padres, y se lanzan a la aventura más bonita de sus vidas, tengan o no tengan pareja.

¿Veis cómo se mirar más allá de mi nariz? Sí que puedo ponerme en el lugar de los demás y respetar sus decisiones personales. Sin embargo, parece que yo tenga que disculparme a cada instante porque el sueño de mi vida no sea casarme y tener un par de niños.

Puede que os estéis preguntando cuál es el motivo que me lleva a negarme en rotundo a la maternidad. Mucha gente está convencida de que lo único natural en esta vida es traer descendencia a ella, por lo que si no quieres hacerlo piensan que 'algo habrá detrás'.

Pero no, os aseguro que no hay nada raro. No he tenido ninguna experiencia traumática en mi vida, mis padres siempre me han querido mucho y tuve una infancia muy feliz. Así que no intentéis hacer de psicólogos conmigo, por favor. Simplemente no quiero dar ese paso. Y no soy ninguna cobarde por ello, aunque me lo hayan llamado mil veces (y, curiosamente, la mayoría de ellas sin saber apenas nada sobre mí)

Tampoco es que esté perdida en la vida, aunque tengas mis dudas y mis crisis de vez en cuando, como todo el mundo. Tengo 35 años y, aunque puede que hace 10 hubiese sido una locura planteármelo, ahora afortunadamente tengo un trabajo estable que me permitiría criar a un hijo.

Y no, tampoco soy una 'solterona amargada' (como les gusta a muchos llamar a las mujeres sin pareja, aunque al revés no se use el mismo calificativo) que detrás de toda esta queja está escondiendo su frustración por no haber encontrado con quién formar una familia. Puede que muchos de los que no conciben una vida alejada de la casi imposición social de tener niños os hubierais montado esa teoría pero, como ya he dicho antes, no creo que hagan falta dos si de verdad se quiere traer una vida a este mundo.

La verdad es que comparto mis días con un hombre maravilloso desde hace casi 12 años. Nos queremos muchísimo, y somos felices tal y como estamos. Sin pasar por el altar, sin hijos, pero con miles de proyectos de futuro juntos. Porque no, no todo es coche, casa, boda y niños. Asumidlo de una vez.