Quantcast

Amaia Montero: «Nunca posaría desnuda»

El disco se llama «Si Dios quiere, yo también». Nombrando a Dios, ¿Católica, Apostólica y Romana?

Católica, no muy practicante, la verdad, no voy a misa de ocho, ni de doce. Lo cierto es que el título del disco nada tiene que ver con lo religioso, sino con una filosofía de vida, de entregarnos al plan que tiene para cada uno de nosotros. Muchas veces la vida te cambia los planes y tienes que reaccionar ante ello. Según vas madurando vas aceptando que pasan estas cosas, que te enfadan cuando eres más joven cuando las cosas no salen cómo tú quieres, vaya.

¿Qué te hace enfadar a ti?

Bastantes cosas, la verdad. La falsedad por ejemplo, no me enfada, me decepciona.

Hablas de aceptar lo que viene, por ello entiendo que no crees que demasiado en el azar y la suerte, ¿o sí?

Creo que todo pasa por algo, pero eso no quiere decir que nosotros no tengamos nuestra parte que hacer, que cumplir. Hay que luchar por los sueños, los ideales, tanto en lo personal, como en lo profesional. Pero a veces tenemos un plan preparado perfecto y pasa algo que lo cambia todo, hay que aceptarlo y pensar que las cosas pasan por algo. Incluso a veces pasan cosas que creemos que es lo peor que nos puede pasar y resulta que en el fondo, con el tiempo, ves que es lo mejor que te ha podido ocurrir. Por ejemplo, en una relación, pues de repente se rompe y crees que te mueres, aparece otra persona y es ésta la que era para ti.

¿Cómo te ves envejeciendo? ¿Cuál es tu plan?

¡Ay, mi plan! No tengo plan (Risas) Estoy empezando a ser consciente de que llego a los 40, aún estoy en ello, así que… Supongo que cuidarme, ese es mi plan.

¿Tienes pensado ser madre?

Me encantaría ser madre, la verdad, lo tengo pensado, pero ahora estoy en pleno follón. De verdad te lo digo, hacer discos es como tener hijos, hay que dedicarles todo el tiempo del mundo. Pero sí que está en mis planes aunque no sé cómo, cuándo o de qué manera.

Alguna vez has dicho que lo tendrás: o sola o acompañada, ¿no?

Sí, yo quiero tener hijos y cuando una mujer tiene claro esto…

¿Qué es lo mejor y lo peor de tener pareja, Amaia?

¡Uff¡ Si todo va bien, que las cosas no son siempre idílicas, lo mejor es compartir millones de cosas, sensaciones, el apoyo. Los domingos por la tarde, el sofá y la manta, las pelis… ¡Compartir calorías! ¿Lo peor? Supongo que el no respetar los gustos de cada uno o las discusiones. Pero es bonito estar en pareja.

¿Cómo no ligarían jamás contigo?

Pues alguien que no me interese lo que me está contando, el tío que es un poco brasas, que no tiene una conversación interesante. A mí me enamora lo de dentro, la inteligencia, que me hagan reír. Tengo un sentido del humor muy mío y cuando conecto con alguien lo aprovecho.

¿Qué tipo de música no escucharías jamás ni estando bajo el conjuro de una tribu caníbal?

¡Pues no sé qué decirte! No te diré que me gusta todo porque no sería verdad, pero tampoco ninguna para decir ¡ni muerta! Ni bajo las circunstancias que me dices. La música es muy amplia pero la música, te guste o no, tiene su mérito y su público. Pero de ahí a que no me pongas esto o lo otro… Pero si me van a cocinar unos caníbales pues agradecería cualquier música, sea la que sea. (Risas)

Conocemos quién eres, qué has hecho… pero, ¿en qué más has trabajado además de la música?

Pues de mi profesión actual toda la vida. Empecé con 18 años, cuando nos conocimos «La Oreja» y la vida nos cambió en muy poco tiempo, como en un año. Yo estaba estudiando Químicas, el resto del grupo sus carreras… De hecho quedábamos en el campus, nos íbamos al local a tocar, no íbamos a clase. Y desde entonces las cosas, afortunadamente, me han ido tan bien que siempre he sido compositora e intérprete. Con mi etapa de «La Oreja» y ahora sola, ya casi son 20 años.

¿Y terminaste Químicas?

¿Cómo voy a terminar? ¿Tú sabes el ritmo y la velocidad a la que empezamos? Estábamos todo el tiempo viajando, conciertos, saliendo fuera de España… Todos dejamos nuestras carreras.

Química como Rubalcaba, ¿qué tienes en común con él?

Pues Química, creo, nada más, Ciencias Químicas. (Risas)

¿Con los idiomas que tal te llevas?

Pues si me gusta me esfuerzo, si no me gusta pues no. Pero me pasa con todo, con lo que me gusta me empeño y si no me gusta me da igual.

¿Posarías desnuda?

No, no, no, no.

(Risas) Creo que me ha quedado claro…

Es que al principio no te había entendido y cuando lo he hecho… (Risas) Es que no me lo planteo, pero vamos, para nada.

Habladora sí que eres, ¿no?

Esto mucho, aunque soy tímida eh, no te creas. Pero cuando estoy cómoda hablo pero mucho.

Seguro que tienes un foniatra que te echa la bronca por hablar tanto…

No te creas, estar demasiado callada tampoco es bueno porque las cuerdas se duermen. Desde luego mi otorrino sí que me echa la bronca a veces por fumar, pero nos llevamos muy bien. Pero te diré que hay muchos cantantes que fuman, es muy común.

¿Eres llorona?

La verdad que no, pero no quiere decir que las cosas no me afectan, no soy de lágrima fácil. A veces me da rabia porque una buena llorera te deja muy a gusto. Sacarme una lágrima no es fácil.

Tienes apariencia de fortaleza, aunque quizá no… no sé

Definirme como alguien duro, no sé, pero sí que soy alguien luchador, duro… Todos somos un poco de todo. Tengo mi parte fuerte también en mi profesión porque es dura. Pero luego soy muy sensible.

Por un día tienes el poder de ser invisible, ¿qué harías? Yo dar unas buenas collejas…

¡Uy yo no! (Risas) ¿Desperdiciarlo así? Me metería en alguna parte prohibida, no sé, aunque pensándolo bien una collejita… tampoco estaría mal.

¿Te gustaría ver una presidenta del Gobierno? Dicen que las mujeres son más inteligentes pero más impulsivas.

No creo en hombres y mujeres creo que en la gestión que hacen las personas sin distinción de género. Todos los que ha habido hasta ahora son señores y tampoco te creas… No hago distinciones, pero estaría muy bien que hubiera una presidenta, claro.

Tu profesión te ha dado la oportunidad de conocer a mucha gente, ¿quién ha sido la persona que te ha sorprendido?

Recuerdo una anécdota en unos premios y se había ido la luz, estábamos en el backstage a oscuras, de repente alguien encendió una linterna y ¡me encontré de frente con Sting! Me quedé flipando porque se hizo la luz y aparece ¡Sting ahí con su premio! (Risas) Nos felicitamos por nuestro premio y nos hicimos una foto. Fue curioso.

¿Quién te ha dado la mayor lección de tu vida?

Pues la vida misma, no para de darte lecciones. Si la vas sabiendo entender y leer las señales… la vida te da lecciones.