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Oribu Gastrobar, la unión del Mediterráneo y Asia

En su primer aniversario, Oribu Gastrobar ha elaborado un menú con los grandes éxitos o Best Sellers de estos doce meses, platos que llevan la aprobación de sus fieles clientes, y que resume la esencia de una cocina que fusiona los ingredientes y técnicas de elaboración mediterráneas y asiáticas. Para abrir boca, una selección de cuatro entrantes, como unas acertadas croquetas cremosas de jamón ibérico fritas en pan japonés; dim sum de rabo de toro con crema dulce de zanahorias; huevos rotos de corral con patatas confitadas y atún rojo; y futomakis de atún rojo, tomate lío, mayonesa de aceitunas negras y piparras vascas. Entre los platos principales se podrá elegir entre tataki de pez mantequilla o carrilladas ibéricas al curry rojo. El dulce final se reserva para la torrija de sobao al lemongrass con helado de yogurt búlgaro, uno de los más solicitados de la carta por su textura fresca y esponjosa y que recomendamos probar. Para maridar este menú, el restaurante propone un vino a elegir entre Viña del Val Ribera del Duero, Viña Cantosan Verdejo o Monjardin Rose, por un precio de 40 euros por persona.

Además de estos platos, Oribu Gastrobar mantiene en carta una variada selección de platos para compartir, sushis, carnes, pescados y postres. La variada carta de vinos recoge las principales denominaciones de origen del país, como Rioja, Ribera del Duero, Somontano, Priorat, Rueda o Rías Baixas, y una selección de vinos por copas.

Al margen de este menú nos permiten probar medias raciones en algunos de sus platos con una carta en la que se combinan platos tradicionales con otros asiáticos como un estupendo Futomaki de langostinos fritos en tempura con mayonesa de curry y limas.

Las últimas incorporaciones a la carta son en forma de arroz., esta vez basadas en una variedad de arroces ecológicos de la firma Lotao, recién aterrizada en España y con variedades muy desconocidas en nuestro país, como secretos culinarios ocultos del pasado. Estos arroces proceden de agricultura ecológica de Laos, China e India, donde se cultivan variedades raras bajo condiciones de trabajo justo y se promueve la responsabilidad social y medioambiental. El arroz con chipirones Kill Bill, elaborado con arroz Black Pearl, es un buen ejemplo de ello. Este arroz estuvo prohibido en numerosas dinastías chinas, porque desataba fuerzas que solo el emperador chino podría poseer: individualidad, dignidad y autoridad. Con esta esencia, Óscar Horcajo ha preparado un plato a con chipirones, cebolla, ajos negros, jengibre y azafrán, de intenso sabor y aspecto. El precio medio de la carta es de 25/30 euros. 

Con el mismo espíritu de aproximar ambos mundos, el prestigioso arquitecto Álvaro Oliver Bultó ha creado diferentes atmósferas en el local que avanzan desde la taberna española hasta el comedor íntimo asiático. Organizado en tres ambientes, Oribu recrea también esa combinación de culturas en su decoración, donde los muebles vintage se mezclan con lámparas contemporáneas en una puesta en escena cuidadosamente casual.