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Rubén Pozo: «Los músicos nos ganamos el pan como titiriteros y feriantes»

MADRID, 23 (EUROPA PRESS – David Gallardo)

Tres años después de Lo que más, el rockero Rubén Pozo regresa con En marcha, una nueva colección de canciones que comenzará a presentar en directo ya mismo por gusto y necesidad. «Sacas un disco y luego como los titiriteros y los feriantes, a tocar donde sea, que es como nos ganamos el pan los músicos a día de hoy», recalca a Europa Press.

«No paso ni un día sin tocar la guitarra, aunque sean cinco minutos», añade, para después explicar que le «alivia la cabeza» por ejemplo tras una larga jornada de entrevistas: «Al llegar a casa hoy seguro que ceno, me meto en mi cuartito de la música para descomprimir. Me lava la cabeza por dentro, que es lo que no hace la ducha».

Con cierta sorna, apostilla que él tiene la guitarra, mientras que otros tienen «un saco de boxeo en casa para pegarle o les da por el running, anteriormente conocido como footing». «Ojalá me muera sobre un escenario, lo más tarde posible y con una guitarra colgada al hombro… ¿dónde hay que firmar?», agrega entre arrebatadoras carcajadas.

De momento lo que es seguro es que el 9 de abril vuelve a ese anhelado escenario con el primer concierto de la gira, que tendrá lugar en Valladolid, ciudad antesala de otras muchas como Bilbao, Santander, Barcelona, Zaragoza, Murcia, Valencia, Ávila, Oviedo, Salamanca, Sevilla, Granada y Madrid. Esas por ahora.

«Tenemos por delante trece conciertos de presentación, todos con banda. Tengo ahora un cuarteto que suena de muerte con Simón Cordero a la batería, Miguel Iglesias a la guitarra y teclados y Álvaro Lucini al bajo. Estoy con ganas de hacer ruido, con la eléctrica casi todo el rato», advierte dejando a las claras sus intenciones.

UN DISCO «MUY GUITARRERO»

Encantado con su nuevo «muy guitarrero» álbum, concede Rubén Pozo que eso de vender discos «está complicado» porque ahora la gente puede «escucharlo en muchas plataformas», pero apostilla que, según su experiencia, luego la gente «tiene el rollo de que ya que no paga por el disco, compra la entrada para verte cuando vas a su ciudad».

Y como no puede ser de otra manera, en la gira sonarán las nuevas canciones, que aparte de guitarreras llegan con ese lenguaje «a pie de calle» que ya es marca de la casa desde los tiempos de su anterior banda, Pereza, para que la canción conecte con el oyente sin necesidad de emplear «grandes conceptos».

Tras admitir entre risas que, efectivamente, puede que se haya quedado «un poco tonto de tanto rocanrol», como dice una de sus nuevas canciones, Rubén se pregunta qué sigue teniendo este tipo de música para que «los que mandan se sientan incómodos y pongan trabas para que los chavales puedan acceder a las salas de conciertos».

«Creo que esto de alguna manera incomoda y entonces tiene más razón de ser lo de hacer canciones, montar bandas y presentarlas en los garitos. Si le toca los cojones a alguien que no es de tu cuerda, creo que está bien. Y si conectas con otra gente con la que sí compartes cosas, ya es miel sobre hojuelas», reflexiona.

«EL ROCK HAY QUE IR A BUSCARLO»

Eso sí, Rubén defiende que «cada uno escuche lo que quiera», al tiempo que recuerda que cuando él empezó a escuchar música «con 12 o 13 años» nadie de su clase escuchaba rocanrol, pues «no era lo que ponían por la radio, ni las canciones que cantaban las niñas cuando se salía de excursión». «El rocanrol tienes que ir a buscarlo, no está de primeras en el escaparate de la tienda, tienes que rebuscar, e igual mola que sea así», resalta.

Reconocido fan de los Rolling Stones, se atreve Rubén en esta ocasión con una adaptación al castellano del Starman de David Bowie para cerrar su nuevo álbum: «Esa canción es una de mis top 10 de ayer, de hoy y de siempre. Es una forma de cerrar el disco como un bonus track y esta versión nos parecía que sonaba muy bien y tenía gracia la adaptación. Bowie es un genio».

Llegados a este punto, se define Rubén como una «persona afortunada por haberlo hecho otra vez, por poder sacar un disco y tener la posibilidad de tocarlo». «Soy afortunado porque puedo hacer eso a lo que he dedicado todas mis energías. Trabajé en cosas de mierda hasta que esto dio sus beneficios y nunca tuve un plan b», sentencia.