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El fenómeno de Raynaud 'convierte' en Elsa de 'Frozen' a una niña de dos años

MADRID, 19 (EUROPA PRESS)

Gracie Hughes es una niña de dos años que se siente identificada con Elsa de la película 'Frozen', y no porque sea rubia y con grandes ojos azules como la princesa de Disney, sino porque ella también tiene que llevar guantes para cubrir sus manos, aunque no es por peligro a congelar lo que toca sino porque corre el riesgo de que sus manos se congelen debido a que padece una enfermedad conocida como el fenómeno de Raynaud.

Esta jovencita saltaba a los medios ingleses al descubrirse que, además de sentir pasión por esta película, gracias a ella había conseguido sentirse especial, pese a que siendo tan pequeña ya conocía lo que era una enfermedad que, por lo general, afecta sobre todo a mujeres pero que ya han superado la adolescencia.

El fenómeno de Raymud es una alteración de la circulación de la sangre sobre todo en los dedos de las manos y de los pies, y cuyo el origen está en que los vasos sanguíneos de estas regiones del cuerpo que se cierran, disminuyen su calibre y, por tanto, la sangre no llega bien a los dedos, que terminan adquiriendo un color pálido, cetrino, llegando a producir dolor.

Aunque podría parecer un fenómeno raro, lo cierto es que se produce de manera frecuente, más en mujeres que en hombres, siendo en niños una enfermedad poco frecuente, que más puede estar relacionada con otras enfermedades como por ejemplo la vasculitis, explica a Europa Press el doctor Jesús Tornero, portavoz de la Sociedad Española de Reumatología y jefe de Servicio de Reumatología del Hospital Universitario de Guadalajara.

Aunque no hay estimación de casos, afortunadamente la forma más habitual es la menos agresiva, que se da sobre todo en mujeres cuando comienza su actividad ovárica, y, en consecuencia, su producción hormonal, alterando la circulación sanguina.

En los casos menos graves suele solo desencadenarlo el frío ambiental, aunque en otros casos como el de Gracie puede ser tan grande la sensibilidad a los pequeños cambios de temperatura, que puede padecer un ataque por estar en una habitación con aire acondicionado, tocando un helado o con una bebida fría.

El frío provoca una contracción muy grande de la arteria y se cierra la arteria que, al no dejar pasar la sangre a los dedos, estos consiguen una palidez de cadáver, del color de la cera, esto dura unos minutos, hasta que se entra en calor y se vuelven a abrir las arterias y a circular la sangre y, en consecuencia, el dedo se pone «rojo, congestivo e incluso morado».

Primero la piel se vuelve blanca, en segundo lugar se pone azul al quedarse estancada la sangre y en tercer lugar se pone roja (a veces morada) porque la luz del vaso sanguíneo se abre y vuelve a circular el flujo sanguíneo. Además, suelen sufrir dolor en los dedos cuando están fríos e hinchazón, hormigueo o dolor cuando se recupera el flujo de la sangre.

Gracie, que vive en Nueva Gales del Sur (Australia), fue diagnosticada cuando tenía 16 meses, lleva guantes que dice son 'especiales y mágicos' para proteger sus dedos que se vuelven azules incluso con un helado. Aunque ella acepta que es especial, como su heroína de dibujos animados, y que cuando llega el invierno se tiene que proteger aún más porque el frío le hace daño.

LA GANGRENA ES UNA POSIBILIDAD EN FASES GRAVES

En los casos graves, «o cuando el dedo se queda bastante tiempo sin sangre», aparecen úlceras de la piel y pérdida de estructuras en la parte distal de los dedos, cicatrices hendidas en el lecho de la uña o la punta del dedo, «en las fases más graves se puede producir incluso una gangrena, aunque esto último no suele ser habitual».

«Si hablamos del fenómeno primario se trata bien y se combate bien si se cuidan y vigilan los que lo sufren», explica este experto, quien destaca que las medidas de protección como son abrigándose bien, no sólo las manos y los pies, si no todo el cuerpo, incluyendo nariz, labios y orejas, y evitar el contacto directo con el frío, tocar el agua en las labores del hogar y al coger alimentos fríos de la nevera o el congelador.

Aunque, por norma general, una vez restablecida la temperatura «la coloración normal vuelve sin mayor problema», las recomendaciones pasan por evitar el tabaco y mantener hábitos de vida saludables que fomenten una buena circulación de la sangre.

Existe otro grupo de personas afectadas que pueden padecer la enfermedad como consecuencia de otra patología; en estos casos el fenómeno de Raynaud se cataloga como secundario y se asocia con mayor frecuencia a las enfermedades reumáticas del colágeno, también llamadas autoinmunes. Pudiendo aparecer en la esclerodermia y el síndrome de sjögren, pero también puede hacerlo en otros tipos artritis, como lupus eritematoso o artritis reumatoide.

«Tosas estas circunstancia se suelen diagnosticar con más o menos facilidad», recuerda el experto quien recomienda realizar una foto del dedo cuando se altera su coloración para poder mostrarlo en la consulta, y destaca que hay análisis y pruebas especiales como mirar la circulación de la uña.

No existen medicamentos específicos para el fenómeno de Raynaud primario, pero otros que se utilizan para tratar la tensión arterial o los problemas cardíacos son efectivos. Los antagonistas del calcio como la nifedipina, los inhibidores de la enzima convertidora de la angiotensina, las prostaglandinas intravenosas y otros de reciente introducción ayudan a relajar la pared de los vasos sanguíneos.

Mientras, el tratamiento médico del fenómeno de Raynaud secundario depende de la enfermedad asociada, pudiéndose usarse vasodilatadores, son muchos y, a lo mejor al principio, se pueden aplicar tópicamente en la región de la muñeca, y en casos más avanzados con pastillas por vía intravenosa.