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Usuarios de trenes de AVANT a Toledo y Ciudad Real denuncian sentirse 'acosados'

La Asociación de Usuarios de Alta Velocidad (AUAV) ha denunciado el «acoso» que vienen sufriendo desde hace varias semanas en la estación de Atocha «la práctica totalidad» de viajeros de los servicios de trenes de Alta Velocidad (AVANT) que hacen su trayecto Madrid-Toledo y Madrid-Ciudad Real.

En este tiempo, han explicado se está ralentizando el acceso a los trenes como consecuencia «del exceso de celo» en el control de la documentación de viaje, que, según la operadora Renfe, tiene el objeto de detectar el posible fraude de clientes que han abonado anticipadamente sus abonos o billetes.

Este control de la documentación, han señalado en un comunicado fuentes de la AUAV, está yendo más allá de la revisión del título de viaje de los pasajeros.

Esta situación, aseguran, está causando «malestar» entre los viajeros por las colas «interminables» que se producen diariamente, ocasionándose «numerosos» retrasos en las salidas de los trenes, con esperas de más de veinte minutos en el control de acceso.

En ocasiones, ha señalado este colectivo en su nota, se han producido situaciones más graves, al quedar en Atocha viajeros con billete, que no han podido acceder al servicio contratado, pese a estar esperando en la estación más de media hora.

Los pasajeros afectados por esta situación, añaden, se ven obligados a abonar un nuevo billete y a retrasar su salida hasta en varias horas, en algunos casos.

Denuncias

La «gravedad», dicen desde la Asociación, ha llevado a la presentación de denuncias por «abusos» del personal de Renfe ante la Comisaría de Policía y a la intervención, en algunos momentos, de miembros de la Policía Nacional, quienes con su participación han facilitado el acceso con normalidad a los pasajeros portadores de su título de viaje y con sus billetes en vigor.

Quienes usan estos servicios, han continuando diciendo, sea de forma habitual o esporádica, no entienden cómo es posible «este exceso de celo y de rigor» en el control de quienes pagan «religiosamente» su billete, mientras se permite el acceso a otros viajeros sin que presenten título alguno de viaje.