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Un piloto se niega a llevar a un inmigrante que iba a ser deportado

La Policía Nacional escoltaba a B.B., un guineano de 42 años a quien deportaban a su país en un vuelo comercial de Air Maroc. Pero el piloto de la compañía, máxima autoridad en la nave, se negó a embarcarlo. Entre otras cosas porque iba maniatado. Una suerte para el inmigrante que, tuvo que ser devuelto al CIE y a los pocos días, fue puesto en libertad.

Así lo ha contado el propio B.B. a Europa Press. Según explica, fue detenido en un control de carretera en Logroño y no sabía que contra él pesaba una orden de expulsión. La negativa del piloto fue para él providencial: los agentes le llevaron a una comisaría y le ingresaron a posteriori en el Centro de Internamiento de Extranjeros de Aluche, en Madrid.

Le soltaron diez días antes de que se cumpliera el plazo máximo que un extranjero pendiente de expulsión puede estar en un CIE.