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Miguel Angel Muñoz: «Con las guapas bordes no trato»

Tienes varios estrenos en la nevera: 'Hablar' de Joaquim Oristrell o 'What About Love' de Klaus Menzel ¿Cómo se lleva la dulce espera? ¿No desespera? 

El cine es así. Cuentas con que podrás ver el trabajo terminado mínimo un año después de haberlo hecho. Cuando llega el momento te hace mucha ilusión y puede ser un poco más objetivo con el trabajo ya que el tiempo te da otra perspectiva.

Empiezas muy pequeño en la interpretación, ¿qué recuerdos te evoca el nombre de Paco Rabal? 

Mi manera de entender el cine y el trabajo en general. Me evoca mucho cariño y respeto.

¿Cuál es el papel por el que crees que la gente te recuerda más? 

Te tengo que decir inevitablemente Un Paso adelante, pero seguido de El síndrome de Ulises.

Yo amaba a tito Rober… Decía que el tipo estaba muy colgado…

(Risas) Yo también le amaba. Más que colgado era muy atrevido, jugué mucho con el personaje y de una manera mucho menos consciente que ahora, tenía 17 años. La imaginación era mi herramienta, todo lo que se me ocurría lo proponía y me compraban más de la mitad, como lo de tito Rober, lo de subirme los cuellos, hablar de mi en tercera persona o llamar Paleto a Pablo (Puyol).

¿Cómo te ves en esos años visto desde este mismo instante?

Me miro con una sonrisa. En el primer proyecto tenía 18 años recién cumplidos y en el segundo 23. Guardo un cariño inmenso por todo lo que viví en ambos.

¿De verdad no hay nada que digas: ¡Pero qué colleja!?

Muchos, pero me los tomo a risa. Alguna vez me he llevado la ropa del teatro, del personaje a un photocall y he dicho: ¡Madre mía, cómo vas así! Pero uno no debe avergonzarse del pasado, sino aprender.

Por Madrid ¿mejor en bici o paseando? ¿Cómo vives la ciudad? 

De las dos maneras. En bici y «corriendo». Soy feliz haciendo deporte en mi ciudad.

Alguna vez ya te he visto yo en bici que casi me atropellas…

(Risas) Puede ser, voy demasiado rápido, lo siento.

¿Buenos modales, abren puertas principales? ¿Y ser guapo….?

Buenos modales siempre abren puertas y te hacen sentir bien. Lo de guapo… ¡Simpático mejor!

¿Con los guapos bordes que hacemos?

Con las guapas bordes no trato mucho, pero con las feas bordes tampoco.

¿Cuál es esa canción que te encanta pero te da vergüenza reconocer?

'La carretera' de Julio Iglesias.

Has trabajado con Sharon Stone y Andy García. ¿Cómo se queda uno cuando trabaja con estos dos grandes?

Uno se queda como cuando cumple uno de los sueños de su vida. Feliz y orgulloso.

¿Cómo es la primera impresión de este mito sexual del universo?

Imagínate… Llevaba tres semanas a Rumanía donde rodábamos y llegaban las estrellas donde incluyo también a José (Coronado) y tenía ganas de conocerles. A ella por todo lo que representa como mito del cine con esa película que nadie va a olvidar y esa escena, tampoco, pero a Andy de «El Padrino», tampoco. Coronado y yo estábamos deseando ver a Sharon para ver cómo era y fue muy divertido, tiene una energía muy especial. Pero esa escena ha marcado tanto que cuando le tratas durante tiempo la cosa se normaliza, aunque es difícil imaginarle sin fumar un cigarro.

Con José Coronado con la fama de ligón que tiene ¿no tuvo química con Stone?

Eso lo tiene que contar él. Yo soy un profesional y no comento lo que hacen los demás, pero José tiene química con todas las mujeres.

Has hecho cine, teatro y televisión, ahora eres Bruno en «Sin identidad» (Antena3) ¿Cuál de los dos medios es más agradecido con la profesión? 

Cada uno es diferente. Agradecidos son los personajes y las historias a contar. Ahora mismo tengo la oportunidad de interpretar a un tipo muy oscuro con un desequilibrio mental como Bruno en «Sin Identidad». Está siendo una experiencia muy interesante.

¿Cómo te «formas» como desequilibrado?

Cuando te toca interpretar a alguien oscuro llegar a comprender cómo habla de ese modo o cómo desprecia a los demás no es fácil, pero a la vez maravilloso. Te permite hacer cosas que nunca harías en tu vida si estuvieras cuerdo y es terapéutico porque sacas mucha mierda proyectada en el personaje.

¿Qué pasa si estás en teatro y a un señor del público no para de sonarle el móvil?

Llegas hasta el final pero en fondo lo quieres asesinar. Entre cajas estás diciendo: ¡Alguien le puede decir algo al de la fila cuatro! Es matador… Si el móvil suena y se avergüenza no pasa nada, a mí me ha pasado. En el teatro suena todo y lo que más los caramelos que no terminan nunca de desenvolverse. ¡Cómo suena tanto un papelito! Si uno va al teatro y va a hacer ruido que lo haga rápido.

¿Qué anécdota es la que contarás una y otra vez a tus hijos y nietos?

La de que no sabía bailar antes de hacer Un Paso adelante y estuve tres meses bailando ocho horas al día para prepararme las pruebas…

¿Qué película de la historia te hubiera gustado hacer a ti?

Forrest Gump porque es un personaje al que le pasa de todo, interpretas mil vidas en una. Es tan especial, divertido, entrañable… ¡Liga! ¡Es la bomba! Es la primera película que vi en el cine tras rodar mi primera cinta en el 95.

¿Cuántas chicas te han dicho no a una cita en tu vida?

Muchas.

Uhh… ¡Qué mentira! No me lo creo…

A ver, un momento. (Risas) Un montón porque le he pedido salir a muchas y por estadística… ¡Otras me han dicho que sí!

¿Cuál es tu táctica?

Ya ni me acuerdo, estoy retirado del mercado de hace unos años y no me acuerdo. Ser simpático y normal…

Es que yo también ligaría con Manuela Vellés, ¿sabes lo que quiero decir?

(Risas) Sí, sí. Se lo que me quieres decir.

¿Cómo te podríamos sacar de tus casillas… de quicio…?

Hablando mal de otros sin que estos estén presente.

Si tienes hijos ¿sabes cómo les vas a llamar? Todo el mundo ha pensado en eso alguna vez…

Tengo una broma y por fastidiar siempre digo que le llamaré Miguel Ángel, como mi padre y yo. Pero como siempre estoy de guasa no pienso estas cosas….

¿Y cómo no les llamarías nunca?

Eusebio, Eustaquio, Aurelio… estos nombres… no.

No te fíes, todo está volviendo…

Ahora está de moda. Muchos allegados van a poner nombres muy especiales que me gustan y son más tirando a lo antiguo. Pero fuera de modas hasta que tenga hijos pasarán unos años.

En el set de rodaje, en el trabajo, ¿eres un tipo bromista? ¿Serio?

Bromista. Siempre. Hay que sonreír a la vida y al trabajo.

¿Qué ha sido aquello que has comprado que nunca has usado?

El adaptador para DNI electrónico.

¡Pero quién compra esto!

(Risas) Pues yo, ya ves. Para uno que viaja mucho es útil, pero no lo he usado aún.

¿Sueles ver la televisión? ¿Irías a un reality tipo La Isla de los Famosos o similar?

En principio no entra en mis planes. Vivir experiencias sí, pero el estar expuesto a que eso sea un divertimiento no es lo mío. Las aventuras en la selva me parecen maravillosas, pero no los chismes entre ellos porque eso pasa en la vida.

¿Ves la serie Velvet? ¿Cuál es el personaje que más te gusta?

La veo siempre que puedo. Luisa y Mateo.

¿Qué es lo que más corte te da en esta vida?

Aquí lo voy a decir…. No… No…

¿Qué es lo que te hace reír como un loco?

Mi amigo Perico. Es un tipo excepcional, le admiro porque tiene un espíritu de vida, un sentido del humor y una sonrisa permanente. Intento ser como él y a veces lo consigo de pegarme tanto. Es maravilloso, buena persona, leal. Todo lo que te diga es poco.

¿Cuál es su mejor parida?

Cuenta muchos chistes y a mí todos me hacen mucha gracia, a veces mucha más gracia a mí que a los demás. Concretamente me hace mucha gracia el que cuenta: «Esto es uno que va a la ferretería y pregunta: Perdone, ¿aquí hacen copias de llaves? Y le contesta que sí. Y dice el otro: ¿Ah sí? ¡Pues cópiame esta! ¡Kiii – aaa! Pues este es Perico. Además sale un montón, al día siguiente quedamos para correr y encima me gana ¡Viva Perico!