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Piel suave: cómo tenerla

La piel de bebé se puede conseguir a través de unos trucos tan sencillos que no costará nada hacerlos cada día. Una de las cosas que hay que hacer para conseguir una piel suave es tenerla limpia. Debes crear una rutina de limpieza que puedas repetir durante la mañana y la noche. No olvides que hay que ser constantes y aplicar una rutina adecuada a cada tipo de piel. Para ello, limpia el rostro con tónico y seguidamente aplica hidratación.

El maquillaje deshidrata la piel y muchas mujeres no desmaquillan su rostro al irse a dormir. Es importante desmaquillarse cada noche, es otro hábito que debe crearse para mantener una piel suave. Hazlo con toallitas o leche desmaquilladora.

Exfoliar la piel una vez a la semana ayuda a quitar las células muertas y la suciedad acumulada en la piel. Elimina la suciedad, la grasa acumulada y las células muertas para tener la piel suave como la de un bebé. Durante la ducha es un buen momento para exfoliar la piel y se puede hacer con unos guantes o una esponja exfoliante. Haz pasadas suaves y así eliminarás la suciedad.

La hidratación es el mejor aliado para conseguir una piel suave. Hay que elegir un producto hidratante adecuado para cada tipo de piel y edad. Además, el producto apropiado irá variando con el tiempo porque el cuerpo y sus necesidades cambian. Aplicar hidratación antes de salir del baño después de darte una ducha ayuda a que el producto se asiente sobre la piel, ya que los poros aún están abiertos.

Una de las razones por la que los bebés tienen la piel suave es porque no se han expuesto a los efectos nocivos de los rayos UV. Utilizar protector solar al salir de casa y prendas como sombreros o camisas de manga larga cuando se vaya a permanecer un largo tiempo al sol, debe ser otra de las rutinas para crear si queremos tener una piel suave.

No hace falta que vayas al mercado a comprar la última crema de una marca conocida porque también existen remedios caseros que facilitarán el proceso para conseguir una piel suave. Haz un sérum exfoliante mezclando en un bol dos cucharadas soperas de miel, dos cucharadas soperas de azúcar moreno y medio limón. Frota la piel suavemente con la mezcla durante unos cinco minutos y para que se ponga la piel aún más suave, deja que el producto actúe durante unos 10-15 minutos antes de enjaguar con agua caliente y secar dando toquecitos.

Tener una piel suave es más fácil de lo que pensabas así que sigue estos simples consejos y crea una rutina diaria.