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Cómo evitar agujetas

Hay personas a las que les pica el gusanillo del deporte tras muchos años sin practicarlo y tienen entre ceja y ceja cómo evitar las agujetas que aparecen después de los primeros días de entrenamientos.

Aunque parezca una consecuencia adherida casi por obligación a las primeras rutinas deportivas, si aplicas una serie de recomendaciones y pautas antes de comenzar con la actividad puedes llegar a casa, sentarte en el sofá y no acordarte del maldito momento en el que te decidiste por volver a calzarte las zapatillas y echarte a correr o apuntarte al gimnasio.

Lo primero a tener en cuenta para evitar las agujetas del primer día es ser consciente de que la intensidad debe aumentar a medida que avanza el entrenamiento. Es tan sencillo como que si es la primera vez que corres -por mucho que hace unos años aguantases como un auténtico maratoniano- no debes correr más de cuatro o cinco kilómetros. De lo contrario, si buscas tu límite desde el inicio, al día siguiente no podrás ni moverte. Esta pauta es aplicable a la primera sesión en un gimnasio, donde se nombre el tan popular 'fallo muscular', una práctica efectiva pero a esquivar durante los primeros meses.

Otro de los aspectos que no debes descuidar antes de comenzar es el calentamiento. Aunque realizar estiramientos antes y después de cada jornada es básico para cualquier deportista, es aún más necesario para evitar las agujetas durante nuestra 'vuelta al cole' particular. En este sentido, si tu opción pasa por las cuatro paredes de un gimnasio, también se recomienda hacer breves estiramientos después de cada uno de los ejercicios.

Por otra parte, las agujetas siempre se asocian a las primeras sesiones deportivas pero no siempre es así. En el deporte tampoco se recomienda hacer cambios bruscos en las rutinas de entrenamiento porque, aunque ya se haya acostumbrado el cuerpo a la actividad física, siempre puedes sufrir un ataque de agujetas. Por eso, la idea es implantar una tabla de ejercicios mensual -o plan de entrenamiento si es otro tipo de deporte- y seguirlo con rigurosidad. Los cambios son necesarios, pero siempre que estén estudiados y pautados por tu monitor.

Si ya es tarde para aplicar esta serie de recomendaciones, lo mejor es armarte de paciencia porque el dolor desaparecerá -casi con total seguridad- tras tres días de sufrimiento. Si tu cuerpo te pide parar -que es lo más recomendable- y tu cabeza te pide 'marcha', opta por realizar sesiones muy suaves. La recuperación activa aumenta el flujo sanguíneo y disminuye los dolores musculares. Sin embargo, un entrenamiento intensivo será aún más dañino.

Desafortunadamente, aunque sea un remedio de toda la vida, el agua con azúcar no elimina las agujetas.