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Quitar una mancha de vino tinto

Ante una mancha de vino tinto lo primero que hemos de hacer es actuar con rapidez. Si tenemos la suerte de detectarla y poderla tratar en el momento habremos ganado muchos puntos para poder acabar con ella. Si de repente se vierte una copa de vino en el mantel o la camisa debemos secar la mancha con rapidez para quitar el exceso de vino y frotarla a continuación con un poco de agua tibia y algo de detergente, o incluso de friegaplatos. Si hemos actuado lo suficientemente rápido para que el vino no penetre en los tejidos lo más probable es que nos hayamos deshecho ya de la mancha.

Ahora bien, si pasa el tiempo… eso es otro cantar. Pero hay muchos remedios caseros que podemos ir probando hasta tener éxito. Intenta probarlos antes de lavar la prenda en la lavadora: en ocasiones el agua caliente del lavado fija aún más la mancha si no al hemos tratado antes.

Si la mancha está todavía húmeda, podemos probar a echarle un poco de sal y proceder después a frotar con agua caliente y detergente.

Puede que a estas alturas, y a pesar del efecto de la sal, no logremos eliminar la mancha. Es el momento de aplicar otro tipo de soluciones caseras, soluciones de esas que nuestras abuelas han probado durante décadas. Una de las más efectivas es la leche, especialmente cuando la mancha ya está seca y en prendas blancas: se deja la prenda o el mantel en remojo en leche y se lava después normalmente en la lavadora.

También hay a quien le da buen resultado el vino blanco o el vinagre. Se mezcla una cucharada del producto, una de jabón y dos vasos de agua tibia, y una vez constituida la mezcla se frota la mancha. Déjalo actuar unos minutos, cruza los dedos, y sécalo. ¿No funciona? Prueba con un poco de agua oxigenada.

Si la mancha sigue sin salir, estamos ante un caso complicado y tenemos que empezar a buscar soluciones en la industria… Lávala en la lavadora y añade un poco de quitamanchas al detergente. Como ya habrás aplicado a la mancha alguno de los tratamientos anteriores puedes tener la suerte de que desaparezca. Si no funciona, podemos emplear productos algo más agresivos, como la lejía o el amoniaco. Si las empleamos con cuidado (y no abusamos de su uso) no tienen por qué estropear nuestras prendas. En caso del vino tinto y, si las prendas son blancas, funciona bien el amoniaco. Siempre en pequeñas dosis, claro: un litro de agua por cada tacita pequeña de café.

Un último consejo: puede que al sacar el mantel o la camisa de la lavadora la mancha haya salido casi en su totalidad, pero aún quede un pequeño rastro… En ese caso, lo mejor es que intestes colgarla al sol. A veces la mera exposición remata la limpieza.