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PEUGEOT RCZ. Las dos maneras de beber tequila

Hay enormes listas de «los coches más feos del mundo» y todos
(o casi todos) tiran por el mismo lado; Fiat Multipla, Ssangyong Rodius,
Nissan Cube,…(no suele salir el Hyundai Matrix, desconozco por qué).

Esto de escribir tanto de coches te acaba trastocando, eso es así, pero en esas listas de coches feos más de la mitad suelen ser buenos coches, y algunos de ellos me encantan, pero de verdad, no para tirarme el moco. ¿Es un saab 900 feo? ¿y Christina Ricci? llamadme tonto pero yo «le daba» (y al Saab también).

¿Y las listas de «los coches más bellos»? Pues eso, que sale el Talbot Lago, el jaguar E Type… algún Aston Martin, todos peinando canas, de precios astronómicos y ninguno de los últimos 10 años, porque si son modelos actuales podrías cambiar el nombre de la lista a «los 10 coches más gays del mundo». Y ahí es a dónde voy a parar.

Y AHORA VAS Y LO TUITEAS.

Porque el Peugeot RCZ no es un coche de «hombre», ni de «machos» como un BMW Z4, Ni de «chulos» como un Audi TT, ni siquiera de «macarras», como un BRZ. El RCZ es (parafraseando al gran Zanini) un coche de nenas y suele ser conducido por nenas.

Y es que a «nosotros, los guapos» se nos exige que además de unas facciones duras y perfectas, una estatura de más de 1.85 y un impecable peinado, que seamos deportistas, culturetas y se nos pueda llevar a la cena del embajador sin que la caguemos delante de nuestra pareja.

FERRERO ROCHER O JOSÉ CUERVO.

¿ Que llevarías a una cena? O dicho de otro modo, ¿Llevaríais vuestro afeminado RCZ a un track-day arriesgándote a que la cague delante de las parejas de vuestros compañeros?.

Pongamos que te has liado la manta a la cabeza y que te has llevado tu blanquísimo RCZ THP200 a un circuito de pueblo. A tu alrededor te miran con desprecio algún que otro RS, un R-Type, algún OPC; los chicos duros del barrio, y se descojonan.

Pero te subes en tu coche de volante anticuado, techo de cristal y alerón retráctil y arrancas. 

LAS DOS MANERAS DE BEBER TEQUILA.

De la misma manera que hay dos bebedores de tequila; el que bebe para «molar», (bien ante sus amigos, o en despedidas de soltero) y luego está el que bebe porque (después de muchos años de haberlo hecho para lo primero, por cierto) le empieza a gustar el sabor del destilado de agave, busca matices en él, distingue las variedades, lo marida, lo saborea.

Así que una vez que has pasado por alto la estética del RCZ, y ya no te interesa enseñárselo a tur primas adolescentes, escuchas su sonido al arrancar, notas el tacto de su dirección, su cambio manual de recorridos cortos y certeros y como empuja desde muy abajo hasta las 6.800 rpm quizás empiezas a paladear su verdadero sabor.


LA SAL

Los chicos duros del barrio que te habían visto llegar ya te han oído, y ahora posiblemente ya no te miran como antes, porque sigue habiendo algo de aquel RCZ-R que probamos al límite en el Circuito del Jarama en este RCZ «básico», está ese paso por curva, el sonido que si es llamativo desde fuera, se percibe todavía más desde dentro. No es tan ronco como en el R pero se deja sentir y te anima a explotar esos medios que ofrece.

EL TEQUILA

Ese par que ofrece entre 2.000 y 5.000 rpm y esa curva de potencia tan lineal que sube recta hasta 5.500 y luego se mantiene ahí hasta el corte casi a 7.000 rpm Es una curva de deportivo; líneas rectas, sin baches.

Ese comportamiento no lo encontramos en su «hermano pequeño», el gamberro 208 GTI, con el que comparte motor. Parece mentira cómo un mismo motor puede comportarse de manera tan diferente en dos modelos de una misma marca.

La verdad es que no dejamos en muy buen logar al THP200 en nuestra anterior prueba. Intentamos justificar todas nuestras conclusiones con nuestras propias mediciones, y ahora que el escenario ha cambiado, y para mejor, vamos a hacer lo mismo.

Esta es la superposición de las dos gráficas. Os preguntaréis ¿por qué hay tantísima diferencia? Pues porque el intercooler, ya no es uno de juguete y la admisión de aire ya va conducida desde el exterior al filtro. Por eso ofrece 211 cv., por eso ofrece todavía más par: 335 Nm. por eso corre más y corre muchísimo mejor.

Por eso, se vuelve a demostrar una máxima que nos viene rondando la cabeza desde hace años: Las marcas generalistas francesas mejoran en calidad cuanto más deportivo es el modelo. Y este RCZ, sin duda lo es.

EL LIMÓN

Después de la intensidad de la sal y el tequila, no viene mal calmarte el gaznate con una rodaja de limón. Quizás durante un track-day te importe poco los acabados de tu montura, pero esa tarde, al volver a casa, te alegra ver que todo sigue en su sitio y que mañana podrás llevar a alguien al lado sin que se sienta en el » Nebuchadnezzar».

Desde dentro ves ese diseño tan Peugeot; materiales discretos pero con aspiraciones, vale que sabes que lo del salpicadero no es cuero negro lo que borda ese doble hilo blanco, también sabes que quizás la marca debería actualizar el volante y la consola central, pero eso qué más da cuando te sientas en una butacas tipo baquet (más cómodas que deportivas) que dulcifican una amortiguación dura pero confortable, al menos delante.

La cosa cambia un poco detrás, pero no importa. La verdad es que da igual que los asientos traseros sean unos cojines de grada de polideportivo pegados a un respaldo, porque si mides más de 1.30 ya estarás pegando con la cabeza en el techo. De hecho, este coche debería estar homologado para 3 plazas, porque nadie puede ir a la segunda fila de asientos si no es en sentido transversal. Hay maletero, es bajo, pero si abates los cojines de polideportivo es ancho y largo. Más que suficiente.

La pena, la gran pena, es que el techo que desde fuera sea de vidrio, desde dentro es meramente opaco. Porque la visibilidad lateral y trasera de este RCZ es sobresaliente, y de haber podido incorporar el techo panorámico marca de la casa sería algo espectacular. 


NOSOTROS, LOS GUAPOS.

No, no es fácil ser guapo, alto y atlético (os lo digo que sé de lo que hablo). Para no ser tachado de superficial, vacío y hasta idiota. Este RCZ ha vivido con este estigma muchos años, pero a diferencia de aquellos coches hechos para «molar», este Peugeot está hecho para correr. Pero qué queréis que os diga, a mí un coche al que se le ven las caderas desde el retrovisor, el repostaje se hace desde arriba, y al abrir el capó parece un transformer, pues que esas cosas, a mí, …me «molan».