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Miedo a Grecia: el capital huye del país y el FMI descuenta con una victoria de la izquierda

Lo peor del asunto para España es que son muchos los analistas que aseguran que los países periféricos del euros, como el nuestro se verán afectados por la nueva crisis, de momento solo institucional, de Grecia. Hasta ayer, y como afirmaba el FMI, «Grecia no afronta necesidades inmediatas de financiación», pero nada más conocer la noticia la presión sobre sobre su prima de riesgo comenzó a hacerse sentir con fuerza en el mercado secundario de deuda. El capital huía de Grecia tan rápido como podía y se refugiaba en valores seguros como el bono alemán. El interés del 'bund' bajaba ayer hasta el 0,548%, un nuevo mínimo histórico.

Mientras, desde Berlín, en lugar de reparar en estos cálculos, el ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble trataba de aportar elementos de calma y decía en un comunicado que «tenemos un gran respeto por los progresos que Grecia ha hecho desde 2009». Eso sí, todo con aviso a navegantes: «Vamos a apoyar a Grecia en su camino de las reformas con ayuda a la suya propia. Si Grecia elige un camino diferente, se hará difícil». En lo que respecta a Alemania, por lo tanto, «las elecciones no cambiarán los acuerdos con el gobierno griego. Cada nuevo gobierno debe cumplir con los acuerdos contractuales del predecesor».

En esa línea, el comisario europeo Pierre Moscovici comenzó ayer animando a Grecia a proseguir con las reformas tras las nuevas elecciones y siguió sugiriendo la necesidad de «un compromiso claro y amplio» del nuevo gobierno «con Europa y con un amplio apoyo al proceso de reformas, para asegurarse de que Grecia podrá volver a florecer dentro del euro»

Entre el pesimismo y la cautela reinantes, el único mensaje optimista partía del presidente del Instituto Alemán de Investigación Económica (DIW), Marcel Fratzscher, que considera que «el terremoto político de la llegada al poder de la izquierda puede tener costes a corto plazo, pero quizá llevar a un nuevo comienzo muy necesario en el país porque la actuación de los gobiernos de los últimos cinco años ha sido malísima, sean dedicado principalmente a tratar de mantenerse en el poder a base de prebendas políticas y económicas, pero no han puesto en marcha reformas que construyan el camino de su país hacia el futuro».

En resumen, el capital financiero ya ha empezado a presionar la crítica economía griega ante la posibilidad de una victoria electoral de la Coalición de la Izquierda Radical (Syriza). Los nervios se han apoderado de la bolsa de Atenas, que ha registrado fuertes caídas en estos últimos días.