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Las andanzas de Nicolás en Toledo

El empresario Javier M. de la H., ha declarado hoy en la Audiencia Nacional por un presunto delito de estafa que habría cometido Francisco Nicolás Gómez Iglesias, el pequeño Nicolás, en la compraventa de una finca de Argés, en Toledo.

Según la policía, Nicolás presuntamente recibió 25.000 euros del empresario Javier M. de la H. con la promesa de que intentaría que el Ejecutivo mediase en la venta de un inmueble de su propiedad.

Una finca situada en el término municipal de Argés, lindando con Polán, tasada en 15 millones de euros. Todo ello haciéndose pasar como asesor de la Vicepresidencia del Gobierno y entregando al empresario un dossier titulado «Palacio de la Moncloa. Protocolo de actuación de Javier M. de la H. Gobierno de España», con supuestas firmas del secretario de Estado y el subsecretario de Estado de Presidencia.

La historia se vuelve más oscura si cabe, puesto que el propio Grupo IX de Asuntos Internos se encargó de advertir al empresario que estaba siendo víctima de un posible fraude, Javier no ha interpuesto denuncia alguna sobre el pequeño Nicolás, manifestando que simplemente le dejó esos 25.000 euros; de los cuales, 10.000 ya le han sido devueltos.

El empresario es el propietario de la conocida como Hacienda La Alamedilla, una finca de 400.000 metros cuadrados útiles, 2.208 m2 de ellos invertidos en, tal y como figura en el anuncio de venta de un exclusivo portal web chino, una «casa palacio que se encuentra rodeada de terrazas descubiertas, jardines y fuentes en una superficie de 15.000 m2, incluyendo un jardín japonés, estanques con nenúfares, peces, tortugas, cangrejos y diferentes aves acuáticas». Una casa de ensueño, que el propio Nicolás visitó el pasado mes de agosto para conocer sobre el terreno la propiedad por la que pretendía, supuestamente, intermediar con sus dotes. La finca lleva varios años a la venta, y su precio ha bajado de 18 millones de euros a los 15 en los que está tasada ahora.

Con todo, a su propietario actual le salió más económica, puesto que la pudo comprar tras la incautación de bienes a la que fue sometido su anterior propietario, el que fuera vicepresidente de Banesto en la etapa de Mario Conde, Arturo Romaní Biescas, padre del actual consejero de Hacienda, que invirtió muchísimo dinero en la remodelación del inmueble.