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Los políticos españoles están mal pagados, pero hay mucho mediocre en política

Hay quien opina que los miembros de un Gobierno, bien el central o el autonómico, o incluso, los concejales de los grandes ayuntamientos, deben ser profesionales ejemplares de los distintos campos. Por cuestión de responsabilidad, deberían ser profesionales altamente cualificados y con capacidad de gestión probada, dicen. No parece descabellado. El bienestar de sus conciudadanos, su economía, su ciudad, dependen en mayor o menor medida de las medidas que sean capaces de articular, de las políticas que sean capaces de poner en marcha, de los acuerdos a los que sean capaces de llegar. E igual que una empresa puntera cuenta con el mejor capital humano para ser cada vez más rentable, el Estado debería contar con hombres y mujeres suficientemente cualificados para asumir el gobierno de todo un país. ¿O no?

El grosor y calidad del currículo, la capacidad de trabajo y sacrificio o la experiencia deberían corresponderse con una retribución acorde con la responsabilidad asumida. Sucede en el sector privado. Y debería ocurrir, con más razón aún, en el ámbito de lo público.

Pues bien, pagar a esos profesionales del derecho, la economía, la ingeniería o la medicina, con semejantes carreras profesionales, no es gratis. Y es verdad que su sueldo en lel sector privado es elevado. ¿Puede competir la administración? Decididamente, en el caso del primer nivel político, no compite. Otra cosa, como veremos, son las empresas públicas y organismos autónomos. Eso es otro cantar.

                   

Y es que, quizá deberíamos aceptar que nuestros políticos no están bien pagados si es que, además, les exigimos dedicación exclusiva. Decimos esto sabiendo que no vamos a ser los más populares esta mañana. Pero hay que diferenciar los políticos de primer nivel, de los responsables de empresas públicas o los segundos escalones de la administración, más técnicos que políticos. Ahí la cosa cambia. Y no es cuestión de valorar sus sueldos en comparación con los nuestros, porque en la mayoría de los casos saldríamos perdiendo. La comparativa ha de ser con sus homónimos en los países de nuestro entorno y homologables. Y en esa comparativa nuestros políticos, pierden. Y por goleada. ¿Ejemplos? El primer ministro ruso está por encima de los 200.000 euros. Y el 'premier' británico también. En Italia, el primer ministro gana también más -unos 125.000 euros- y, fuera de Europa, en países como Canadá, EE.UU o Japón, el resultado no cambia.

La web de Transparencia del Gobierno sigue causando polémica. Gracias a esta nueva herramienta de acceso a la información pública, hemos descubierto que, por ejemplo, la secretaria de Estado de Comunicación cobra 110.363 euros brutos al año, una cifra que supera con creces los 78.000 euros de sueldo del presidente del Gobierno, Mariano Rajoy. Llama la atención, además, que algunos de sus colaboradores indirectos, especialmente los becarios de la secretaría de comunicación de Moncloa, no perciben ni un euro por su trabajo. Pero es que, por contra, encontramos que de todos los altos cargos de Presidencia, es precisamente el Jefe del Ejecutivo es el que menos cobra de toda esta 'plantilla'.

Gracias a Transparencia sabemos que el sueldo de Mariano Rajoy, no solo es más bajo que el de 259 altos cargos de la Administración central, sino que también es menor que el de cuatro presidentes autonómicos. Y en ese entorno, si hay alguna nómina que destaca por encima de todas es la del presidente de la Generalitat de Cataluña, que percibe anualmente un salario de 144.030 euros, según la página web del Gobierno catalán. 

                  

Sobre esta cuestión, El secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, aseguró hace unos días que le «avergüenza» que el Gobierno hable de que los ministros están «mal retribuidos», cuando es «el mismo Gobierno que ha recortado el sueldo de los funcionarios y ha congelado el salario mínimo». Es una opinión. Pero, ¿Por qué no habla, además de los ministros y el presidente del Gobierno, de otros altos cargos de la administración?

En una reciente entrevista con un diario nacional, Marcos de Quinta, el español que se ha convertido en tercer ejecutivo mundial de Coca Cola decía que le parecía extraño que el presidente Mariano Rajoy ganase menos que uno de sus asesores de Moncloa. «O sus asesores están muy bien pagados o él está muy mal pagado. Esto se da sólo, que yo conozca, en dos tipos de negocios: el fútbol y las agencias de publicidad», decía de Quinta. En su opinión, los políticos debían tener incentivos: «Creo que los políticos deberían estar mejor pagados, pero también deberían tener algún tipo de incentivo o de bonus, y si no cumplen no se les da. Pero  eso no se circunscribe a una mera cuestión económica. Para que mucha gente diera el paso a la política esta debería ser algo digno, limpio y honorable, y no lo es. La sociedad ha tenido en muy alto respeto a los políticos, y si hoy no lo tienen es por ellos mismos.

Pero somos así. De los doce altos cargos mejor pagados de la Administración central casi todos dejan en paños menores la nómina del 'president' Mas y, por supuesto, de Rajoy. El organismo más generoso a la hora de retribuir a sus altos cargos es sin duda la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI). Tanto, que su presidente, Ramón Aguirre, y su vicepresidente, Federico Ferrer, son los dos personas que más salario público reciben, con 210.000 euros y 204.452 euros, respectivamente, convirtiéndose así en los únicos doscientos 'mileuristas' de la Administración.

En tercer lugar se sitúa el representante militar ante los Comités Militares de la UE y de la OTAN, el teniente general Ángel Mazo, con 181.770 euros. Llama poderosamente la atención el salario de Miguel Zugaza, director del Museo del Prado. Cobra 133.097 euros y ha sido capaz de aguantar en el cargo desde 2002. O lo que es lo mismo, con gobierno del PSOE y del PP. Eso sí que es un perfil técnico.

Todas estas personas, ¿tienen más responsabilidad estos altos cargos que el presidente del Gobierno? Está claro que no. ¿No es Rajoy, política y administrativamente, el hombre más poderoso de España? Definitivamente, sí. Seamos serios, es lógico que al frente de grandes empresa públicas estén profesionales bien retribuidos. Pero, ¿quién dijo que el presidente de Renfe tiene que ganar más que el ministro de Fomento? ¿Quién estableció que el director de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre que el ministro de Economía?

                     

«En todo esto de los sueldos de los políticos hay bastante populismo y una doble vara de medir», dice el profesor de la Universidad Complutense y politólogo, Ignacio Urquizu. «¿Por qué no se habla del sueldo de los notarios, registradores de la propiedad, jueces y magistrados por ejemplo? ¿Y de los altos cargos de la SEPI?Sin embargo, siempre hablamos del sueldo de los ministros o los diputados».

«Otra cosa es que se regule con nitidez y determinación las incompatibilidades en el caso, por ejemplo de los diputados. Es decir, podría ser que, con todos los complementos imaginables, su sueldo fuera de 5.000 euros al mes como retribución única. O incluso algo más. Sobre todo, cuando en muchos casos podrían ingresar más dinero si siguieran con sus carreras fuera del hemiciclo. Ahora eso sí, deberían demostrar su dedicación a la circunscripción en la que fueron votados, o el trabajo sectorial que hacen dependiendo de las comisiones a las que están adscritos», concluye Urquizu

Y luego está el tan traído tema de las llamadas 'puertas giratorias'. Parece absurdo exigir a los políticos que no sigan con sus trabajos tras dejar el Congreso, el Senado o los Gobiernos central y autonómico. «Creo que hay que fichar para las administraciones Gente válida, profesionales del mundo de la iniciativa privada, profesionales independientes. No fijarse tanto en las puertas de salida de la política y hacerlo más en las de entrada. Yo me fijaría más en lo que hacían los políticos antes de entrar en el servicio público», concluye este politólogoY sí, puede que hay mucho mediocre en política. Debemos preguntarnos por qué.