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La 'válvula ahorrasangre', el nuevo invento del enfermero del Hospital de Móstoles, Pedro Villalta

Cada día que pasa, los pacientes de hospitales y centros de salud mejoran su calidad de vida gracias a los inventores que buscan fórmulas para paliar problemas insignificantes que en un corto plazo no se pueden ver pero que a largo plazo puede perjudicar nuestra salud. Una de esas personas que se preocupa por la vida de todos es Pedro Villalta, un enfermero del Hospital Universitario de Móstoles que ha estado tres años investigando y desarrollando la válvula antidesecho de sangre o 'ahorrasangre'.

«No necesito más tiempo. Mientras trabajo pienso cómo mejorar la calidad de vida del paciente», explica Villalta a Qué!. Este enfermero, que actualmente trabaja en la Unidad de Cuidados Intensivos del hospital, también atiende su clínica de podología, además de preparar su doctorado en la Universidad Complutense de Madrid. 

Después de 25 años en el mundo de la enfermería, Pedro ha tenido mucho tiempo para pensar y desarrollar varios inventos que están en proceso de comercialización. Su última idea fue la de esta válvula que hará que nuestro cuerpo no pierda ni un mililitro de sangre cuando a un paciente le hacen una analítica mientras está ingresado en un centro hospitalario.

EL ANTES Y EL DESPUÉS

Siempre que un paciente llega a Urgencias se le instala un catéter para inyectarle por él suero o medicación. En este caso, a la hora de realizar una analítica, siempre hay que extraer 5 o 10 mililitros de sangre que se desechan, ya que están contaminados y los resultados sanguíneos se verían alterados. 

«Por una vez que nos saquen sangre no pasa nada, pero si constantemente tenemos que hacer analíticas, se ha comprobado que en un mes sacando dos o tres veces sangre al día a un paciente en la UVI, podemos tirar 500 mililitros de sangre. En este caso, con la válvula antidesecho de sangre, no perderíamos nada», justifica Villalta.

Este dispositivo, que tiene dos válvulas, permite a los enfermeros extraer por una de las ramificaciones los 10 mililitros contaminados y por el otro la sangre a analizar. «Esa sangre que íbamos a desechar no la tiro a la basura, sino que la volvemos a meter porque la válvula no se ha desconectado del catéter. He tardado 30 segundos en sacar la analítica, la sangre no se ha coagulado y la puedo volver a meter. Por lo tanto, he conseguido no desechar sangre y no desconectar el catéter», desarrolla el enfermero que añade que muchas infecciones en los hospitales se producen por el cambio de catéter.

Ahora, Pedro está esperando alguna empresa que le comercialice el producto, ya que la fabricación de productos sanitarios tiene unos costes muy elevados. «De momento hemos patentado la invención internacionalmente, lo que nos permitirá dentro de unos años que pacientes de todo el mundo utilicen esta válvula», manifiesta el enfermero.

INVENTOS PARA EL DÍA A DÍA

También Pedro ha desarrollado otras dos creaciones que están pendientes de comercializarse pero que facilitarán la vida del día a día. Uno de ellos es muy útil en conciertos y partidos de fútbol: un tapón flexible.

«Cuando fui con mis hijos a un concierto me quitaron los tapones de las botellas. En ese momento pensé que podía tirar sin querer el líquido de la botella, además de que cayera algún bicho o alguien echara algo dentro de ella. Para que no pasara esto, creé una lámina de parafina que se coloca debajo de la etiqueta de la botella para que cuando entras al estadio, rasgas la etiqueta y sacas la membrana de parafina», dice el inventor.

También ha creado una máscara facial que evita úlceras de presión en los pómulos y en la nariz. «Cuando hay pacientes que llegan con insuficiencias respiratorias al hospital hay que ponerles una mascarilla que aprieta mucho para incorporar la ventilación mecánica. Sin embargo, la presión que tiene produce úlceras en la nariz y en los pómulos que hay que curar posteriormente y que a veces se infectan. Con esta máscara de silicona que tiene forma de osito no queda ninguna marca ni herida», concluye el enfermero.