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Las mil vidas de un envase

Cuando abrimos una lata o una botella de vino podemos estar celebrando un encuentro, sin saberlo, con un viejo conocido. Muchos de los envases que empleamos cada día, brillantes, perfectamente acabados y etiquetados ya han tenido una o varias vidas antes y han renacido para seguir cumpliendo, con la misma precisión, su función. Algunos envases en el proceso de reciclaje se han transformado en componentes totalmente distintos, como motores de coche o perfiles de ventana en el caso del acero.

Este «milagro» forma parte de un círculo de sostenibilidad, completo y fundamental, que es el ciclo de vida del envase, un ciclo sobre el que la Plataforma Envase y Sociedad trabaja para facilitar el intercambio de experiencias y conocimiento entre todos los agentes implicados y la sociedad en general.

«El envase adquiere para el consumidor una triple dimensión económica, social y ambiental, donde la sostenibilidad integral a lo largo de todo su ciclo de vida tiene cada vez mayor impacto, no solo en el cuidado del medioambiente sino también en las decisiones de compra del consumidor. La responsabilidad ambiental ha de estar presente en todo el ciclo de vida del envase y solo una continua innovación permite ofrecer envases que respondan a las necesidades de cada consumidor a la vez que son más fáciles de reciclar«, afirma Juan Quintana, director general de Plataforma Envase y Sociedad.

A lo largo del tiempo, los materiales que conforman los envases y los distintos tipos de envases – cartón, vidrio, plástico, acero, madera, etc. – se han ido adaptando a las exigencias de un consumidor que demanda cada vez más calidad, funcionalidad, economía y sostenibilidad medioambiental. Varían en función del producto que contienen y de las necesidades de los consumidores, por eso en la actualidad los envases son más ligeros y manejables e incorporan muchos avances tecnológicos, unos visibles para el consumidor y otros no.

Solo en España, se consumen al año 16 millones de toneladas de acero y el 80% del total es material reciclado. El sector de la cerveza es uno de los grandes consumidores de envases, anualmente se consumen más de 3.000 millones de latas.

Según Miguel Cuevas, director de fábrica de Mahou en su caso «el 47% de los envases son reutilizables, básicamente porque van dirigidos al sector de la hostelería y recuperados. El 53% restante, mediante la recogida selectiva, vuelve otra vez al circuito«. Mahou es un ejemplo del importante papel que la industria y los fabricantes juegan en el ciclo de vida del envase. Lanza al mercado 2,5 millones de litros al día, 46% de esta cerveza va en vidrio, un 24% en barril y un 30% en lata, materiales que, recuperados, pueden volver a aprovecharse.

Miguel Aballe, director de la Asociación de Latas de Bebidas apunta que «ya estamos en una tasa de reciclado próxima al 90% por encima de países nórdicos, Reino Unido y Francia en el reciclaje de latas de bebidas» y añade: «Las características del metal contribuyen a este resultado ya que es fácil de separar porque tiene propiedades magnéticas y con el metal empleado y recuperado se puede volver a fabricar el mismo envase u otros productos. La clave de la sostenibilidad del metal es que se recicle y recupere porque es básicamente un banco de energía y lo importante es que esa energía no se pierda».

El papel de la sociedad es vital dentro este ciclo, ya que, tal y como explica Jose Manuel Núñez-Lagos, Director General de Ecovidrio, «reciclando ahorramos energía, ahorramos materia prima, evitamos que la basura vaya al vertedero y reducimos emisiones de CO2. Solo reciclando 3 botellas de vidrio, ahorramos un kilogramo de materia prima y evitamos un kilogramo de basura al vertedero; reciclando 8 botellas reducimos un kilogramo las emisiones de CO2.»

Para que el ciclo del envase se complete con éxito mediante el reciclado y la reutilización de residuos, la innovación y los criterios de sostenibilidad deben estar presentes en todo el proceso. Solo de esta forma ha sido posible llegar a las actuales tasas de reciclado que nos sitúan por encima de la media europea. Estamos en una tasa media ponderada (acero y aluminio) del 87%, muy por encima de otros países europeos, como Dinamarca, según datos de la Asociación de Latas de Bebidas.

En el caso del vidrio, la tasa actual se sitúa en el 69% por encima del 60% que establece la normativa vigente. En línea con Francia y por encima de países como Reino Unido y Portugal, y aspiramos a reciclar más del 85% del vidrio, según datos manejados por Ecovidrio

Juan Martín Cano, Secretario General de la Asociación Nacional de Fabricantes de Envases de Vidrio destaca la sostenibilidad de este material por sus propiedades específicas «El vidrio es un elemento muy abundante y renovable y se comporta como cualquier roca silícea, física y químicamente, no tiene ninguna alteración, no contamina y nunca perjudica al medioambiente. Además por su reciclabilidad es posible aprovechar cada envase usado al 100%. De un envase usado nace un envase nuevo con las mismas características. No se desaprovecha material ni se merman sus cualidades.»

Paloma Sánchez, Directora Técnica y de Medioambiente de FIAB destaca los avances que se han producido en España en materia de reciclaje «se han hecho grandes inversiones para llegar a los 17 puntos que ahora nos sitúan por encima de la exigencia europea. En los últimos 15 años hemos pasado del 4 a más del 70 por ciento de reciclado de envases».

Tan importante es la gestión de los envases una vez que el producto que contienen se ha consumido como el papel que estos juegan a lo largo de su vida útil. «El envase evita problemas físico-químicos como por ejemplo contaminaciones alimenticias, problemas microbiológicos, también ayuda al almacenamiento y al transporte, hay envases activos e inteligentes que ayudan a conservar la cadena de frío, amplían la durabilidad del producto envasado y es un soporte de información para el consumidor y para la propia marca«, explica Paloma Sánchez.