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Hombres, mujeres & niños: Padres, hijos… e Internet

MADRID, 11 (EUROPA PRESS)

¿Las nuevas tecnologías facilitan la comunicación entre padres e hijos o aumentan todavía más la brecha generacional? ¿Es mejor ser un padre sobreprotector o dar confianza a nuestros hijos? Estas y otras muchas preguntas son las que lanza Jason Reitman en Hombres, mujeres & niños, su nueva película que llega a los cines este viernes 12 de diciembre.

En su nueva criatura cinematográfica, el director de Gracias por fumar, Juno y Up in the Air se centra en Internet y el efecto que está teniendo en todos los aspectos de nuestra cultura. Basándose en el libro de Chad Kultgen, Reitman se vale de las historias de siete familias de Texas como ejemplo para retratar una sociedad en la que casi todo y todos están condicionados por las nuevas tecnologías y para escudriñar cómo modelan nuestra personalidad y la manera en la que nos relacionamos con los demás.

Catorce protagonistas de dos generaciones diferentes para plasmar en la gran pantalla las ventajas y desventajas que las nuevas tecnologías han traído a las siempre complejas relaciones entre padres e hijos, examinando la implicación de los padres en el uso que hacen sus hijos de Internet, ofreciéndonos los dos extremos: padres que por desidia, inconsciencia o mero desconocimiento dejan total y absoluta libertad a sus hijos en el uso de Internet y las nuevas tecnologías y padres sobreprotectores que controlan todos y cada uno de los pasos que dan sus hijos en la red.

LA MADRE SOBREPROTECTORA

Este último es el caso de Patricia, el personaje al que da vida Jennifer Garner en Hombres, mujeres & niños, una madre que examina no solo las páginas que visita su hija de 15 años, su perfil en las redes sociales o los mensajes que recibe a través de WhatsApp, sino que incluso tiene controlada su posición a través del GPS del teléfono.

«Hoy en día hay una nueva presión sobre los chavales para que todo tenga que ser público, para que todo tenga que ser publicado y que suceda a cada momento. Resulta terrorífico para un padre ver eso y pensar: '¿Cómo vamos a abordar esto?' Patricia lo lleva al extremo, no confía en su hija en absoluto y ese es el verdadero problema», señala la actriz.

Y de este personaje concreto, de la madre hiperprotectora que prácticamente no deja ni respirar a su hija, Reitman hace la siguiente reflexión: «Por mucho que nos queramos reír de Patricia, al final no podemos evitar pensar si tendrá razón. Es un personaje que quiere censurar a su hija, que quiere censurar al mundo entero, y eso claramente está mal. Pero cuanto más piensas en ello, hoy en día hay tanta información al alcance de los niños que empiezas a darle la razón».

En este sentido, la película de Reitman alerta del gran poder de Internet y la influencia que puede tener entre los más jóvenes. Un poder que, sin control puede ser un arma muy peligrosa. «Internet fomenta nuestros miedos de una manera que no ayuda a nadie. Si quieres hacer algo que sea potencialmente malo para ti, siempre hay alguien online dispuesto a decirte que eso está bien. Así que nos vinculamos con esas comunidades secretas en lugar de unirnos a nuestros amigos y familiares», avisa el director.

ADICTOS A LA RED

Un aspecto que en la cinta se aborda a través de problemas como el acoso escolar, el sexo, la anorexia y también la adicción a los videojuegos o a la propia red. Y es que la adolescencia es la etapa ideal para desarrollar adicciones o dependencias ya que se trata de una etapa de búsqueda de la identidad y de la aceptación de sus semejantes.

Algo que ahora los jóvenes buscan constantemente a través de la pantalla de su ordenador, tablet o teléfono móvil. Según estudios recientes, el 85% de jóvenes de 17 años hacen uso de alguna red social, una cifra alta que podría estar influida por el efecto desinhibidor del anonimato y la ausencia de contacto visual, algo que le permite sentirse integrado sin las limitaciones del mundo «real», no hay vergüenza.

El poder comunicarse sin tapujos y a cualquier hora a través de la red o del teléfono móvil puede generar en el adolescente una sensación de satisfacción, pero su uso excesivo puede afectar -como refleja la película de Reitman de forma cruda y certera- afectando al desarrollo de su personalidad y a sus relaciones personales ya sea con sus compañeros, con su pareja o con su familia.

La ansiedad e irritabilidad ante la falta de conexión, la alteración de los ciclos normales del sueño o de las comidas o el descuido de las obligaciones propias de su edad y de sus compromisos sociales pueden indicar un uso nocivo de las nuevas tecnologías.

Para evitarlo, la psicóloga Rocío Pérez Poole ofrece una serie de romendaciones tanto a padres como a adolescentes para hacer un buen uso de estas herramientas.

CONSEJOS PARA PADRES

1.- Educa en el uso de Internet como fuente de formación e información.

2.- Marca unos límites claros:

· Tiempo y lugares de conexión

· Restricciones

3.- Aprende a manejar recursos y herramientas de prevención (programas que bloquean el acceso a contenidos perjudiciales, limitan el tiempo de conexión o registran las páginas visitadas).

4.- Trata de comunicarte con el adolescente sobre el uso de las tecnologías. Ayuda a acercar posturas.

5.- Acércate al adolescente, aumenta vuestra comunicación. Piensa que el excesivo uso de las nuevas tecnologías puede ser una forma de reaccionar al malestar psicológico.

CONSEJOS PARA ADOLESCENTES

1.- Rompe la rutina. Por ejemplo: si siempre miras el móvil al despertar, espera hasta después de desayunar.

2.- Considera qué actividades que no te da tiempo a hacer podrías recuperar si utilizaras minutos en los que navegas a la deriva por las redes.

3.- Elabora un horario realista sobre el tiempo de uso diario de las conexiones. Tener horario tangible puede aumentar el uso responsable y dificultar el abuso.

4.- Haz un listado sobre los principales problemas que creas que puede causar el uso excesivo de internet y otro con los beneficios de estar desconectado.