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Un vecino y un padre como cualquier otro

Por las mañanas, entre los dos arreglan y dan de desayunar a sus pequeños antes de irse al ayuntamiento, a donde llega a las ocho y media de la mañana.

«Algunos días voy a recoger a los niños al colegio para que no sientan que sólo su madre va a por ellos, pero intento de alguna manera organizarme para atender la vida laboral y la familiar. Intento reservarme alguna tarde de la semana para estar con ellos», explicó el regidor.

Además, su hija mayor le acompaña a algunos actos porque le gusta lo que hace su padre. «Entiende que debo tener un trabajo de mucha responsabilidad porque estoy siempre pendiente del teléfono, porque los fines de semana tengo que marcharme a trabajar, pero la verdad es que no he tenido una conversación seria porque todavía son muy pequeños», añadió Ortiz.