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Daniel Ortiz «Nunca pensé que llegaría a ser alcalde»

Cuando usted fue por primera vez concejal, con sólo 22 años, ¿qué pasaba por la cabeza del actual alcalde?

Tenía ilusión, muchas ganas y orgullo de poder ser concejal de la ciudad en la que me había criado y tenía muchas ganas de trabajar y de participar en el proyecto del Partido Popular, que después de cuatro años de oposición, ha servido para transformar la ciudad a mejor.

¿Cómo veía en aquel momento su futuro? ¿Creía que en algún momento iba a ser alcalde?

No. Acabé la carrera de Derecho y mi pretensión era prepararme unas oposiciones para abogado del Estado, pero como era el secretario general de Nuevas Generaciones de la ciudad, me ofrecieron ir en las listas y yo acepté. Pero yo pensé que aquello iba a ser transitorio porque a mí me gusta el derecho y el ejercicio de la abogacía y la docencia. Por tanto, no pensaba que fuera a seguir como concejal, pero en la vida pasan estas cosas.

El alcalde de un municipio pequeño ya dedica gran parte del día a sus vecinos, pero ser alcalde de Móstoles supone estar todo el día con los ciudadanos si quiere escuchar a todos. ¿De lunes a viernes tiene algún momento libre o la alcaldía le priva de ellos? 

No es de lunes a viernes, sino de lunes a domingo. Posiblemente las personas que no conocen en profundidad el trabajo de un alcalde piensan que se trabaja entre semana. Sin embargo, estas ciudades son muy exigentes y la mayoría de las actividades sociales se desarrollan durante el fin de semana, y eso hace que tengas que compaginar la presencia pública en actos y eventos con la gestión de una ciudad con un presupuesto de más de 200 millones de euros y con 1.300 empleados.

Desde muy pequeño, usted ha vivido en Móstoles. Como ciudadano, ¿cuáles son las cosas que más destacaría de la transformación de la ciudad en las últimas décadas?

Móstoles ha pasado de ser considerada una ciudad dormitorio a una gran ciudad, con todas las letras. Y eso implica muchísimo, ya que por un lado está el sentimiento de orgullo de ser mostoleño, de una ciudad que se ha transformado y que tiene muchos elementos para sentirse orgulloso, desde el punto de vista social, cultural, deportivo… En definitiva, en ese concepto de hacer ciudad la gente ya siente sus tradiciones y su cultura cada vez con más fuerza, ya que están más identificados con la vida cotidiana del municipio. 

En otras ciudades ese camino ya se recorrió hace tiempo, y en nuestro caso nos faltaba por hacer. Echábamos en falta la dotación de una marca con valor, que entre todos hemos hecho que Móstoles haya cambiado determinados sambenitos, que se haya transformado la percepción desde la capital u otras ciudades que ahora ven una ciudad dinámica, innovadora, moderna, emprendedora y generadora de empleo, con infraestructuras de calidad que poseen dotaciones públicas, culturales y educativas. 

Cuando era joven fue voluntario de la Cruz Roja, de lo que se siente muy orgulloso. ¿Cómo surgió la idea de ayudar en la organización? 

Siempre he sido muy activo y con ganas de hacer muchas cosas. Siempre lo cuento como anécdota, pero en el colegio y en el instituto siempre fui el delegado del curso. He estado en procesos de organización y me ha gustado hacer cosas, y como conocía a varias personas de Cruz Roja, con dieciséis años me apunté de voluntario. 

Todo ello, lo he trasladado al día a día en la gestión, porque siempre voy a priorizar el gasto social ante otras cuestiones.Porque cuando conoces a las personas y la labor que realiza cada colectivo, no puedes tomar decisiones sólo fijándote en los fríos números. Mi experiencia personal me ha servido mucho para recortar y optimizar en otros sitios y no tocar las partidas sociales cuando hemos vivido momentos complicados.

Hoy en día, ¿cree que sería importante que los políticos estén formados en relación a los cargos que ostentan o no es necesario? 

Creo que los políticos deben tener formación y sentido común. No es tanto la importancia de la formación, ya que uno puede ser un magnífico consejero de Sanidad y no ser médico, pero tiene que saber rodearse de las personas adecuadas y tiene que tener sentido común. Evidentemente, la gestión pública y la política es cada vez más exigente y por ello cualquier formación no es sólo que no sea necesaria, sino que es conveniente. 

Sobre los últimos exámenes que ha realizado la dirección del partido a los candidatos a las elecciones municipales. ¿Cómo valora esta medida que quiere hacer todavía más transparente la carrera de los representantes de los ciudadanos? 

Particularmente, de la forma y del modo que se ha hecho no estoy de acuerdo. Eso no significa que no haya que mejorar indudablemente la forma de seleccionar no sólo a los alcaldes y concejales, sino a todos los cuadros directivos: consejeros, diputados autonómicos, en definitiva, a todos aquellos que representan unas siglas. Es evidente que los partidos tienen que buscar fórmulas de control, de reciclaje y de mejora, pero personalmente es bastante mejorable las formas en las que se han hecho esos exámenes.

Como se supone que este interrogatorio será para los 179 candidatos, ¿le han llamado para realizarlo?

No, no me han llamado.