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Fantasías sexuales y machismo: Las mujeres “puma” en busca de sus “toy boys”

Pasan los cuarenta, tienen dinero y buscan sexo sin compromiso con hombres más jovenes. ¿Modelos a seguir? Quizá 'Samantha', la protagonista más promiscua de la serie de televisión 'Sexo en Nueva en York, fue la pionera en época moderna. Antes que ella Elizabeth Taylor abrió el camino y, recientemente, Demi Moore o Jennifer López son dos de los ejemplos más 'celebrados'.

Pero esas mujeres siempre han existido. Lo que pasa es que vivimos en el siglo XXI y al parecer son necesarias las etiquetas. Y si son en inglés, mucho mejor. Antes se utilizaba el apelativo despectivo de 'asaltacunas'. Y las mujeres que ejerciendo su libertad elegían ese tipo de relaciones eran víctimas del machismo más rancio. ¿Pero y si eran un hombre el aficionado a entablar relaciones con mujeres 10 o 15 años más jóvenes que él? Pues eso… era digno de admiración. Las mujeres que disfrutaban de su sexualidad de esta manera, tenía que resistir cierta reprobación social.

                   

La moderna definición de mujeres 'puma' o 'cougar' no deja de tener cierto regusto despectivo. ¿Por qué? “A pesar de los cambios en las relaciones humanas, aún rechazamos las diferencias”, aseguran los terapeutas. Y es que está claro que el término remite a la idea de féminas que salen a la caza en busca de jovencitos. Ellos tampoco se salvan de ser catalogados con desprecio al formar parte de una relación así: La expresión 'toy boy' se traduce en castellano como un tipo de chico juguete, en referencia a un modelo de hombre que es utilizado por la mujer con finalidades sexuales. 

¿Qué buscan? Algunas características que las definen: Además de la edad y la disposicion de una economía saneada, son mujeres independientes, con una carrera profesional boyante, sociables, y urbanas. Suele coincidir que antes estuvieron casadas, tuvieron hijos y se divorciaron. Pero hay otras que defienden con uñas y dientes su soltería y la autonomía ganada. No quieren estar con tipos mayores que ellas, o aquellos conflictivos, demandantes, o que se jactan del poder que da un cargo o el dinero. Ellas quieren frescura, cuerpos gráciles, mente abierta, cierta cuota de singularidad, si es posible exótica.

                  

Esta tendencia, a pesar de haber existido siempre, ha ganado presencia y visibilidad gracias a ejemplos que nos llegan de Hollywood y de la industria audiovisual del porno, donde los vídeos con mujeres atractivas de más de 40 manteniendo relaciones sexuales con jovencitos a los que doblan en edad son de lo más visto en internet. Pero socialmente, esto va mucho más allá del sexo, por supuesto. Cada vez son más las mujeres que adoptan una estrategia o actitud en su vida, algo que tradicionalmente ha formado parte siempre parte del universo masculino. 

Los roles están cambiando porque las mujeres viven en general, y tras demasiados años, una cierta liberación sexual. Según el sexólogo, Walter Guedin, “amar a un hombre más joven es un acto de cierta transgresión difícil: deben afrontar la diferencia de edad, la falsa idea de reconquistarlo día a día, ocultar las arrugas, someterse a ejercicios tediosos, o elegir ropa que no colisione con sus gustos. Es curioso: Desafían a la sociedad amando a alguien más joven y se someten a otros dictados sociales como el ideal de belleza o la homogeneidad estética”.