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La historia de Qué!: Un bombazo que se repite

La pregunta es si tras el éxito de la prensa gratuita en general y del Qué en particular, durante los años de bonanza económica, la prensa generalista de pago cambió, de algún modo, su semblante. Si no se acercó a la calle. Si no fuimos todos ya un poco más incisivos. Si nos comenzamos a repreguntar sobre lo que parecían obviedades. Si no se debía economizar mancha negra sobre el papel para contar lo mismo. Con más información, con más datos, con menos rodeos… 

                    

Tras su nacimiento, el 19 de enero de 2005, aquel periódico con mucho color, fotografía e infografía; aquel diario de grandes, directos y accesibles titulares estaba en todas partes. Y concitaba el interés de todo el mundo. Sus dispensadores en las cafeterías, en las bocas de metro, en las puertas del centro comercial eran parte del paisaje urbano. Eran rojos, visibles como aquel periódico de 32 páginas. Es verdad que había quien lo adoraba y quien lo denigraba. Pero nadie permanecía indiferente a un medio distinto. Se te iban los ojos tras el Qué!               

El éxito de su distribución, de la labor de márketing, de sus impactos comerciales y el trabajo redaccional llevó a la cabecera a conseguir más de 1,7 millones de lectores en la primera oleada de OJD. ¡Era increíble! Al principio fueron 12 ciudades -más que la competencia en esos momentos- y dos años más tarde ya eran 25. ¿Qué era gratis? No. Ni mucho menos. Nada es gratis. Lo pagaban muchos anunciantes conscientes de que aquel soporte era el ideal para llegar a sus potenciales clientes

Qué! estaba en las marquesinas del bus. Aparecía en los partidos de la Selección, se repartía durante la celebración de la Eurocopa de fútbol de 2008. Y, por supuesto, acompañaba a los personajes de las series favoritas de los españoles, entre las que estaba la exitosa 'La que se avecina'.

El nacimiento de la prensa gratuita en España, el éxito alcanzado en audiencia y distribución y los cambios que ha experimentado el sector en los últimos años por el fuerte descenso en las cifras de inversión publicitaria, ha sido un todo. En ese océano, Qué! fue protagonista indiscutible. Nadando a favor y contra corriente. Ese camino se hará otra vez.

Qué! nació dentro del grupo Recoletos. Es más, 'Marca' fue el germen de aquel invento. Del diario deportivo llegó parte de su equipo directivo fundacional. Se trataba de hacer información general de manera amena.

                                 

Poniendo el acento en los enfoques más originales y más interesantes para los hogares españoles. Luego Recoletos sería Vocento, pero Qué! no cambió su perfil. Seguía siendo comprometido socialmente, solidario, joven, muy local pero a la vez universal. Del bombazo llamado Qué!, dan cuenta el valor de su marca. El 2 de agosto de 2007 Vocento pagó a Recoletos 132 millones de euros, según se hizo constar en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Y la nueva matriz pudo 'proteger' con Qué! a sus cabeceras regionales, líderes en sus respectivas comunidades.

Aquel aire renovador no tuvo fácil su explotación como negocio. Pero Qué! sirvió a su empresa matriz, una tras otra, como puerta exitosa de entrada a un negocio pujante como era la prensa gratuita. Si Internet es el monstruo que no cobra y lo devora todo, ¿cómo va a cobrarse un periódico? El elevado número de ediciones y de ejemplares con que nació, permitió a la marca alcanzar rápidamente una audiencia superior a los 1,9 millones de lectores. Aquel era el camino.                   

Durante su primera etapa, Qué! demostró que la ilusión de un equipo involucrado, de una redacción joven puede forjar un motor de altísimas prestaciones. En su despedida temporal, en junio de 2012, el diario mantenía cifras de difusión superiores a 600.000 lectores con un índice de rotación por encima de dos lectores por copia del diario. 

Los viajeros del autobús, la gente en el metro de camino a la oficina seguía dando los buenos días antes de preguntar: «¿Has visto la portada del Qué!?» 

Una pregunta que volveremos a escuchar. Qué! Vuelve a la calle, de donde no debía haber salido. Los tiempos están cambiando…