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Muñoz Molina: «El racismo ya no es igual en Estados Unidos, ahora es más una cuestión de pobreza»

MADRID, 26 (EUROPA PRESS)

El escritor Antonio Muñoz Molina, quien 'persigue' en su nueva novela 'Como la sombra que se va' (Seix Barral) el rastro del asesino de Martin Luther King durante su breve estancia en Lisboa, considera que el racismo en Estados Unidos «ya no es igual» y los casos de asesinatos y discriminación actuales responden más a «una cuestión de pobreza».

Así ha respondido Muñoz Molina durante la presentación de su libro este miércoles, al ser preguntado por la reciente decisión de un jurado que permitirá al agente de policía que mató en agosto a Michael Brown, un joven afroamericano desarmado en Ferguson (Missouri), seguir libre y no afrontar un proceso judicial.

«En el racismo en Estados Unidos hay una cosa específica de los negros que no se da entre los hispanos o los chinos, que es el sello de la esclavitud. Esto es una cosa tan atroz que es difícil que se quite», ha señalado. Para el autor, decir que ahora las cosas siguen igual en temas de racismo con los negros en este país «sería injusto para quien ha sufrido, porque el progreso ha sido inmenso».

Al contrario, entiende que la actual situación responde a «la pobreza y la desigualdad», que con la crisis se ha acrecentado. «Hay datos estadísticos que reflejan la diferencia entre el porcentaje de población negra en Estados Unidos y el porcentaje en la cárcel: el primero es del 13% y esta misma población en las instituciones penitenciarias asciende al 50%», ha aseverado.

El autor jiennense ha recurrido a numeroso material de documentación para retratar la figura de James Earl Ray, quien el 4 de abril de 1968 disparó contra el mayor activista en favor de los derechos de la población negra de Estados Unidos. Ray pasó diez días en Lisboa, antes de su detención, con el objetivo de conseguir un visado a Angola.

Entre algunos de los documentos con los que se ha encontrado aparecen evidencias de la persecución que sufrío Luther King por parte del FBI, cuyo director, Edgar Hoover, estaba «convencido» de la militancia comunista del activista. También Robert Kennedy, como fiscal general, «persiguió» a Luther King, una política que cambió con el asesinato (el propio FBI hizo «un esfuerzo enorme» para encontrar a Ray).

RECUERDOS DE UN ESCRITOR

Muñoz Molina confronta estos datos con sus recuerdos de un viaje en 1987 a la capital lisboeta para escribir su novela 'El invierno en Lisboa' y el resultado es, según las palabras del autor, un libro escrito en «un espacio fronterizo de las incertidumbres: lo que intuyes que puedes hacer y lo que haces en realidad».

Para este trabajo, el escritor reconoce que apostó por usar únicamente sus recuerdos para la parte que le correspondía a su viaje. No obstante, en dos ocasiones tuvo que recurrir a su archivo personal: una para una fotografía suya en una casa abandonada en Cascais que no recordaba y otra para retratar a una mujer en silla de ruedas que vio en una estación, besada apasionadamente por su pareja.

Muñoz Molina ha reconocido que llegó a dudar sobre la conveniencia para la novela de mezclar las historias de su viaje con el del asesino, pero finalmente optó por esta fórmula. «Durante un tiempo tuve la tentación de optar solo por la novela de Ray. Un día salí a pasear y me di cuenta que estaba obsesionado con la figura de Luther King y decidí continuar por el otro camino», ha señalado.

En cuanto a la parte de Ray, también ha mezclado imaginación con realidad, indagando en documentos y archivos públicos de la administración estadounidense. «Cuando descubres la riqueza del material piensas: ¿qué necesidad tienes de inventar?», ha aseverado.

LA TRANSPARENCIA EN ESPAÑA

En este sentido, ha explicado que durante el proceso de documentación, se encontró con una «gran abundancia» de material y «facilidad» para encontrarlo –el libro cuenta con numerosos enlaces web «accesibles para todo el mundo» al final, a modo de bibliografía–. Por el contrario, entiende que no existe esa misma transparencia en España.

«La transparencia absoluta de todo acto público al cabo de poco tiempo es algo fundamental. Quizás lo que aquí necesitáramos sería un lavavajillas transparente, porque los que han gobernado no han sido muy transparentes pero la sociedad tampoco se lo había pedido», ha lamentado.

En cuanto a la creación de su personaje, Ray, ha explicado que se encontró con varias sorpresas. «Uno piensa que la imaginación que la imaginación es muy rica, pero si la dejas, solo inventa teletipos. A veces incluso la realidad es mucho mejor», ha bromeado.

LA REALIDAD SUPERA A LA FICCIÓN

El escritor ha puesto ejemplos de ello, como el momento en el que Ray acudió a un bar de Lisboa acompañado de una joven prostituta. «Yo me imaginaba a su acompañante con el pelo teñido, el escote…porque la imaginación es muy pobre. Luego vi un reportaje reciente en el que la entrevistaban y facilitaba fotos de esa época, y era una mujer que, desde luego, no parecía prostituta», ha señalado.

Preguntado sobre si llegó a comprender a Ray durante la escritura, ha negado esta posibilidad. «Al conocer más información, te das cuenta de que son personas muy raras. Hay datos contradictorios, como cuando fue amante de una mujer de clase media, culta y ella aseguró que se trataba de una persona muy delicada. Hay muchas cosas que no se pueden entender y está bien eso», ha concluido.