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Adán y Eva: Coman y su pene suben la temperatura en las redes

La gran constitución de los hombres de color nos llama la atención, no lo podemos negar. De eso se aprovecharon ayer en Adán y Eva cuando nos presentaron a uno de los hombres más llamativos que han pasado por el concurso hasta la fecha. Atractivo hasta decir basta, así es Coman, un vasco negro de ojazos verdes, simpático, sin pelos en la lengua y con cuerpo de infarto.

El irunés se paseó desnudo por la paradisiaca isla en busca del amor porque en el País Vasco dice que «es difícil ligar», que «allí las mujeres creen en el amor». Para eso ya vino su particular eva, una chica llamada Esther, bisexual y juguetona, que tuvo claro desde el principio el dicho popular de «ninguna mujer es completa hasta que un negro no se la meta». 

Desde luego que la espectacular y juguetona Esther no podía dejar de mirarle al mismo sitio, y no tuvo problema en reconocerlo. Los demás tampoco. Pero eso fue hasta que llegó Ana, otra diosa en la isla que le enamoró más que Coman.

El ambiente estaba caldeado desde que Coman apareció por la pantalla y fue subiendo de tono a medida que pasaban los minutos hasta que a los telespectadores les dio un infarto con los jueguecitos eróticos del trío que se habían formado los del reality. La segunda eva, llamada Ana, hizo de intermediaria y enamoró a ambos concursantes con los besos con Esther y las miraditas al dios de ébano.

Finalmente, Coman se quedó con Ana, para pena de Esther que no probará al vasco. Pero lo que realmente triunfó entre la audiencia del programa de ayer fue lo que fue. El cuerpo y el miembro viril del impresionante guineano. Sus medidas descomunales no pasaron desapercibidas, no es para menos. Los chistes sobre las medidas del chico no pararon en toda la noche. El mito se cumplió, Coman bailó, se movió y todos se fueron a la cama contentos, aunque sobre todo, contentas.