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Quería ser una mujer y una operación le convirtió en un monstruo

A pesar de sus sesenta años, Kellie Maloney, un árbitro de boxeo, decidió que no era tarde para ser lo que realmente había querido toda su vida: una mujer. Por eso, hace más de 18 meses comenzó un proceso de cambio de sexo. Desde ese momento, Kellie vestía con ropa femenina, dejó crecer su pelo y se maquillaba. Sin embargo, quería dar un paso más e inició la terapia hormonal y entrenamientos vocales para modificar su voz.

Pese a ese proceso, sus rasgos faciales eran demasiado masculinos y decidió pasar por quirófano para someterse a unos retoques. En concreto, Kellie quería cambiar y suavizar su nariz, sus párpados y sus mejillas. Para ello, se desplazó a una clínica de Amberes e ingresó con la ilusión de dar un paso muy importante en su vida. Sin embargo, en ese momento comenzó su pesadilla. La operación de cirugía estética a la que fue sometida no salió como esperaba y una hemorragia interna casi acaba con su vida.

«Sentía que mi cabeza iba a explotar», señaló Kellie al diario 'The Mirror' que publica las impactantes fotografías de su actual rostro. Como se observa en las imágenes, tras la intervención las dimisiones de su cara han aumentado considerablemente y, como señala el propio árbitro, «los ojos están sangrando y parecía un monstruo».

Kellie todavía se encuentra recuperándose de las graves consecuencias físicas que le ha provocado la intervención. Un tubo está drenando el exceso de líquido en su rostro. Sin embargo, según los médicos, tras completar la recuperación Kellie estará satisfecha con el resultado de la intervención quirúrgica.