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Adán y Eva, en la línea de 'Ocho apellidos vascos' con Maite y Carlos

El reality más polémico de la televisión, Adán y Eva, volvió a dar un recital ayer del encanto que desprenden los concursantes más hot. Esta vez, para sorpresa de muchos telespectadores, las nuevas caras no necesitaban una clase de esa cultura general que en algunos brilla por su ausencia.

El concurso reunió en la isla a una vasca un tanto distante, seca y despegada, con un andaluz con mucho salero y ganas de marcha. En la línea de 'Ocho apellidos vascos', los conquistadores desnudos demostraron que eran bastante diferentes a la hora de meterse al otro en el bolsillo, y no parecieron congeniar demasiado bien.

Ella, Maite, sacó de sí misma un carácter muy fuerte para conocer la solidez de la personalidad de su Adán, Carlos. «Si es débil me lo voy a comer, llámalo mantis religiosa o como quieras», dijo segura y sin pelos en la lengua. El andaluz, todo un galán romántico, desbordó sus dotes de conquista para sorprender a su vasca pero le resultó muy complicado. Ella apenas se dejaba llevar. Quiso tener un detalle poniéndole frases bonitas al despertar, pero Maite le llamó «moñas» y se rió de él en su cara.

Las diferencias terminaron provocando más de una discusión frente a las cámaras y fue en uno de esos momentos en el que hizo su aparición en la isla una segunda mujer que llegaba dispuesta a conquistar a Carlos. Una sevillana llamada Vero, muy jovial y alegre, tampoco consiguió llegar hasta el andaluz que la llamó «inmadura».

Finalmente, el galán de Adán encarnado en Carlos se quedó con Maite, que le aceptó sin pensar para comenzar juntos todo un recorrido amoroso que, sin duda, se parecerá mucho al de Dani Rovira y Clara Lago en la taquillera película española.