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Pablo Iglesias, en Salvados: «La Reina Letizia me quiere conocer»

Después de llevar a Oriol Junqueras, líder de ERC, a Sevilla para comer con una familia andaluza, el presentador catalán ha viajado a uno de los países latinoamericanos a los que admira Pablo Iglesias, Ecuador, con él. Allí, él mismo tuvo una pequeña charla con su presidente, Rafael Correa, uno de sus referentes políticos y que le transmitió un mensaje de esperanza para que Podemos creciera como fuerza política en España.

Pablo Iglesias, con su popular coleta y camisa a cuadros, le contó a Évole que antes llevaba un piercing que, por cuestiones de campaña, se tuvo que quitar. «Pero con la coleta dije que por ahí no pasaba», se reía tranquilo al principio de la entrevista, en la que apenas nombró las palabras «casta» y «puerta giratoria» que tanto abundan en su vocabulario.

Évole e Iglesias hablaron de todo y logró sacar la cara desconocida y más sincera del controvertido líder. «El Ejército es fundamental en un país. Los ejércitos son necesarios, lo que pasa es que a veces defienden cosas alejadas del interés de la gente», explicaba Iglesias sobre este punto tan polémico y alejado de sus ideales.

La gira de Podemos por los países del otro lado del charco no incluía Venezuela, por lo que era una obligada pregunta por parte del periodista. Aunque reconoció que no todo le gustaba del país chavista, sentenciaba que «nos hace daño la imagen que se ha construido en España de Venezuela. Es escandaloso que la tachen como a una dictadura».

Iglesias contó la anécdota del whatsapp que le envió a Pedro Sánchez cuando ganó las primarias socialistas, del que no obtuvo nunca ninguna respuesta. Confesó que nadie le había llamado pero que, a través de un periodista ligado a la Casa Real, le había llegado que la Reina Letizia quería conocerle. «¿Te imaginas en una rueda de prensa con ella?», se reía Évole.

El politólogo, profesor de la Complutense de Madrid y eurodiputado en Bruselas fue más allá de lo escrito en su programa electoral de las europeas y explicó lo que, económicamente hablando, quería hacer si ganara las generales de 2015.

«A los ricos hay que tratarles como niños pequeños, con dulzura… pero hay que decirles lo que no pueden hacer», decía con indignación tras explicar que nacionalizaría y penalizaría a las multinacionales que no tributaran en España. «Apple no tributa en nuestro país, ¿tienes iPhone?», le preguntaba Évole, a lo que Iglesias contestó: «Sí, quizá debería comprarme otro».

El tertuliano más famoso de la televisión también quiso dejar claro que no pensaba que él estuviera en las televisiones privadas por la libertad de expresión sino porque «si está Podemos o Pablo Iglesias sube el 'share', somos rentables».

Finalmente, el polifacético cantante Joaquín Sabina entró por teléfono para hablar con Iglesias y puso el punto y final al programa en el que el líder de Podemos sentenció que era «más bueno que el pan… de momento».